miércoles, 12 de agosto de 2009

Mejoría de la vida cotidiana en la fibromialgia y en la fatiga crónica


Algunas pautas básicas pueden ser particularmente útiles para personas que padecen fibromialgia o fatiga crónica. Aunque no se trata de medidas que sustituyan la medicación indicada por el especialista, suelen colaborar con ella al permitir una mejoría global en la calidad de vida.
Entre estos consejos se incluyen:
  • Comenzar con estiramientos
Aunque es conveniente practicarlo a lo largo del día, es fundamental iniciar la jornada con una serie de ejercicios de estiramientos, incluso antes de incorporarse de la cama. Básicamente, se trata de mover el cuello, la cabeza y los hombros, como parte de la rutina habitual. En algunos casos, los pacientes comentan que un baño con agua caliente los ayuda a realizarlos más cómodamente.
  • Reducir el estrés
Esta recomendación, aplicable a toda la población, es particularmente necesaria en personas con este tipo de padecimientos. Pueden intentarse diferentes técnicas, desde el yoga hasta las técnicas de pilates, que facilitan la relajación y el sueño (link a La importancia de la relajación para el control del dolor). La meditación, los ejercicios de relajación y la psicoterapia también cumplen con esta misma finalidad.
  • Ejercicios físicos
Aunque parezca contradictorio, la actividad física con regularidad es muy recomendable. Los efectos del ejercicio se hacen sentir en el estado de ánimo, el peso corporal e incluso sobre la fatiga. Los planes de ejercitación de corta duración, tal vez incluyendo gimnasia acuática, son los más convenientes, de modo de aliviar el dolor a corto plazo y reducir el estrés y la fatiga.
  • Actitud equilibrada y sin excesos
La fibromialgia impone a todas las actividades cotidianas el precio de la moderación. Es muy frecuente que al sentirse bien el paciente se exceda o extralimite en algunas actividades (por ejemplo, las de tipo físico), pero las consecuencias se observan después.
Por este motivo, se recomienda iniciar las prácticas de actividad física en forma lenta y progresiva, sin exageraciones y tratando de mantener una rutina diaria alejada de los excesos.
  • Medicaciones no analgésicas
Además del importante valor de los analgésicos, existen otro tipo de medicamentos, como los antidepresivos y los relajantes musculares. No tema a acostumbramientos ni adicciones, sobre todo si la medicación está indicada por su médico, con los controles adecuados.
  • Terapias alternativas.
Sin intentar reemplazar los tratamientos convencionales, ya convenientemente estudiados y aceptados, algunas terapias complementarias como los masajes, o la acupuntura pueden ser de ayuda.
  • Laborterapia y sentido del humor
Los hobbies y las tareas recreativas, encaradas con entusiasmo y buen humor, mejoran la calidad de vida del paciente con fibromialgia y deben ocupar un lugar de importancia en sus actividades cotidianas.
Como observará, estas pautas tienen un fin común: mejorar su calidad de vida. Téngalas en cuenta y si tiene dudas consúltelas con su médico.
Editora Médica Digital, abril de 2009

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