viernes, 14 de agosto de 2009

FUNCIONARIOS CON AUTISMO SOCIAL


Uriel Pérez -ilustrador-
Teresa Carreón

Esta semana se marcará una tache más en el conteo de las contradicciones gubernamentales, camino a la promoción de la esquizofrenia social por conducir con sus declaraciones a la escisión de la personalidad, la generación de trastornos de salud complejos y los pensamientos distorsionados entre la población.

El martes pasado supimos que el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, anunció “que para el paquete económico del 2010 se propondrán diversas medidas tributarias a fin de frenar la caída en los ingresos públicos, que representa el peor shock financiero que ha sufrido México en los últimos 30 años… un faltante de 300 mil millones de pesos… un paquete financiero (para el 2010) con nuevos impuestos, recortes presupuestales en varios rubros y un endeudamiento moderado”.

Ésta declaración fuerte y brutal, al ser contrastada con el diagnóstico que el responsable de las finanzas públicas hiciera en el pasado de la situación económica de nuestro país calificándola como mero catarrito, nos conduce a cuestionarnos el motivo de la radical modificación del balance expuesto.

Ese mismo día, en Villa de Reyes, San Luis Potosí en el inicio de operaciones de la Planta de Transmisiones de General Motors, el titular de la Secretaría de Economía, Gerardo Ruiz Mateos, afirmó que “México ha trabajado con fortaleza para enfrentar los retos impuestos por la economía internacional, y el día de hoy ya se pueden observar algunos signos de recuperación”. Sostuvo que durante esta coyuntura el gobierno de México instrumentó acciones que han permitido conservar más de un millón de empleos “que hoy continúan siendo fuente de sustento en los hogares mexicanos”.

La realidad es que como resultado de estar en manos comercialmente de Estados Unidos y de depender en exceso del TLC, México es uno de los países con mayor daño económico por la crisis mundial. Al término de 2011, la economía de Brasil por ejemplo, será 3.7% mayor que antes de la situación actual, mientras la de México apenas irá regresando a los niveles previos a la crisis.

Contrastando las declaraciones con sus resultados, no cabe duda que los funcionarios del gobierno federal han desarrollado el denominado síndrome de autismo social. Ofreciendo mis disculpas a quienes padecen este desorden cerebral por razones genéticas, en México tenemos una clase social alta que disfruta manifestando los síntomas más graves del autismo social sobre todo con sus congéneres menos favorecidos económicamente.

El síndrome del autismo, lo padece un 4,5 por ciento de la población mundial actual. No está catalogado como una enfermedad, sino más bien como un desorden del desarrollo de las funciones del cerebro, ya que limita al individuo que lo sufre en su interacción social, al no responder a las emociones de otras personas y siendo indiferentes a los sentimientos de otros hacia ellos y del impacto negativo que su comportamiento tiene en otros individuos de su misma especie.
El miércoles 12 de agosto leímos en Rumbo de México que en la mesa de discusión “Medidas tributarias de ejercicio presupuestal y financiamiento para el desarrollo” efectuada en el Senado de la República, sede de las alarmantes declaraciones del secretario de Hacienda, el rector Narro Robles de nuestra querida UNAM, propuso cambiar el modelo económico en México.

Solicitó que las iniciativas para superar la emergencia no deben trasladar los costos a los más afectados por una crisis cuyo origen no tiene que ver con ellos y sí con la codicia de unos cuantos, al igual que con la obstinación de seguir un modelo que a todas luces hoy no es el adecuado para nuestra realidad.

El rector explicó que la disminución de los ingresos fiscales se debe, entre otras razones, “a la caída en la actividad económica que, anualizada, se estima en cerca de ocho por ciento; a la dependencia estructural de la economía mexicana de un solo producto; a la pérdida de casi 600 mil empleos el último año; a la baja de las remesas de los migrantes que en México no encuentran oportunidades de vida digna; a la disminución en el consumo de alimentos provocada por la pérdida de ingresos de las familias; al incremento en el número de los más pobres entre los pobres”.

Explicó que requerimos de un nuevo modelo económico, pero también de nuevas fórmulas de intervención gubernamental para resolver los problemas sociales. Mucho más necesarios que los rescates económicos que se han registrado en México, son los rescates sociales de los sectores más desprotegidos que invariablemente se han pospuesto.

Aseguró que no se debe dar continuidad a esquemas económicos que no producen bienestar para la mayoría, que no se ocupan de la desigualdad, que no combaten debidamente la marginación, la enfermedad, la ignorancia o el hambre de muchas personas.

Concluyó diciendo: “Senadoras y senadores: Es necesario reconocer que la crisis financiera que enfrentamos no es sólo coyuntural, sino que en nuestro país tiene raíces estructurales. Esto significa que las opciones para salir de ella no deben basarse en el supuesto equivocado de que la situación es transitoria. Por el contrario, hay que actuar con plena conciencia de que requerimos cambiar un modelo que se ha agotado y que ya no muestra ser el conveniente para México. Eso sí, queremos tener, en palabras de Albert Cohen: ‘ese aplomo que es atributo de los pueblos seguros del futuro y habituados a la felicidad’.” El rector sí sabe lo que dice.

Mejor me voy con la música a otra parte con la canción “El rocanrol de los idiotas” de Joaquín Sabina: Yo no tenía ganas de reír, /tú reías para no llorar; /yo le guiñaba un ojo a mi nariz, /tú consolabas a tu soledad. /Yo sin ninguna escoba que vender, /tú con mil y una noches que olvidar; /a mí no me quería una mujer, /a ti se te moría una ciudad…

1 comentario:

Uriel Pérez dijo...

JAJAJA que bien que usen mi imagen de pinocho para ilustrar este articulo sobre los politicos!

Un abrazo!!!

Uriel Pérez -ilustrador-