lunes, 9 de noviembre de 2015

DE HERMANOS Y SUEÑOS


Las informaciones que se encuentran en las redes sociales han ido variando con el tiempo. Es posible encontrar datos cultos, investigaciones científicas o noticias que abordan no nada más el acontecer cotidiano sino asuntos que tienen que ver con el más allá del espacio, del tiempo o la realidad.

Así, me encontré con una información que describía cómo facilitar el recuerdo de los sueños ocurridos durante esas horas que los humanos consagramos al descanso. La información, entre otras cosas, recomendaba tomar nota al momento de despertar de las imágenes que quedaran más frescas en la memoria para facilitar recordar parte de "la historia" que se pudo haber soñado. Al terminar de leer la nota, quedé convencida de que lo único cierto son lo evasivos que son los sueños. 

Los sueños son huraños, esquivos, díscolos, egoístas. No se muestran fácilmente. En ocasiones tan solo dejan ver los dientes. Y la impresión de haber gastado el boleto del diario viaje nocturno en un pésimo sueño es el amargo sabor de boca con el que despertamos, pero algo queda en nuestra conciencia que nos advierte que nos estamos perdiendo la mejor parte de la historia que "vivimos" durante ese sueño, pero que por alguna sospechosa razón, nosotros mismos la ocultamos al olvidarla tan rápidamente.

Continuo con los efectos de la lectura: justo a los dos días tuve un sueño muy lúcido en el que la escena principal era un auditorio frente al cual yo estaba parada y se acababa de mencionar mi nombre y, por alguna razón que parecía lógica en el sueño (al despertar ya no tanto), un sentimiento de vergüenza me cubría por completo. Parece ser que ese evento era muy importante para mí, ya que al estar parada frente a los asistentes a ese misterioso evento, descubría la presencia de mis cuatro hermanos. Veía a Eric, volteaba a ver otro sitio y encontraba a Juan, en otra parte estaba Gustavo y al ver hacia la entrada de ese auditorio, advertía la presencia de mi hermana Elvira. Todos estaban ahí y al descubrir la familiar presencia, la emoción de vergüenza se transformó en calma, contento, felicidad. Eso fue todo lo que quedó en mi mente de un sueño que puedo asegurar, era mucho más extenso.

Al abrir los ojos, advertí que estaba abandonando con mucha nostalgia un hogar muy cálido y luminoso, porque la sola presencia de mis hermanos habían transformado la sensación de lucha contra la adversidad, al encuentro de las miradas que abrazan, que contienen, que se solidarizan, que acompañan, de voces que hablan suave y emiten palabras arropadoras, de escuchas cómplices y consecuentes, de sonrisas que comunican muchísimo afecto. 

Desperté y me quedó claro cuán importante es para mí la existencia de esos sujetos con quienes he crecido y envejecido; personas a quienes les debo enormes lecciones y corajes, juegos y llantos, risas y gritos, tres hombres y una mujer que estructuraron mayormente la visión del futuro que se ha convertido ya, en mi presente.







Fairytale Of New York

"Cuento de Hadas de Nueva York" es una canción de la banda de rock británica The Pogues (Bésame el culo en irlandés). Considerada en numerosas votaciones como una de las mejores canciones navideñas de todos los tiempos, "Fairytale of New York" es un 'villancico' atípico e irreverente, escrito por Jem Finer y el líder del grupo Shane MacGowan. Tras gestarse durante dos años es publicada el 5 de diciembre de 1987 y rápidamente se convierte en número 1 en las listas musicales de medio mundo.
Planteada originalmente como un dueto entre MacGowan y la bajista Cait O'Riordan, esta fue sustituida por Kirsty MacColl tras su abandono de la banda al casarse con el cantante Elvis Costello.
La canción es una sencilla melodía folk al mas puro estilo de la música tradicional irlandesa. Tras un inicial solo de piano aparecen el banjo que mantiene la cadencia a ritmo de vals, junto a una instrumentación compleja y portentosa, una flauta evocadora y un poderoso arreglo de cuerda. Parte de la fama de la canción se debe a su conocido videoclip en blanco y negro donde se relata la historia a modo de ensoñación, con un cameo anecdótico del actor Matt Dillon.
Contrasta de manera espectacular y casi mágica el canto melodioso de MacColl y la aspera y rasgada voz de MacGowan.
La letra cuenta la historia de un borracho que durante la Nochebuena neoyorkina, recuerda una relación fracasada. El monólogo interior se transforma en un dueto entre dos inmigrantes irlandeses, amantes o ex-amantes, que de manera nostálgica cuentan sus esperanzas, recuerdos y anhelos.
CHICO: Era Nochebuena, nena.
En la celda de los borrachos
un viejo me dijo, “no veremos otra”.
Y entonces se puso a cantar
“The Rare Old Mountain Dew”.
Volví la cara
y soñé contigo.
Tuve una buena racha,
me pagaron dieciocho a uno.
Tengo el presentimiento
de que este es nuestro año.
Así que feliz navidad,
te quiero, nena.
Puedo ver tiempos mejores
en los que nuestros sueños se harán realidad.
CHICA: Tienen coches tan grandes como bares,
tienen ríos de oro,
pero el viento te traspasa,
no es lugar para los viejos.
Cuando me diste la mano por primera vez,
en una fría Nochebuena,
me prometiste
que Broadway me estaba esperando.
Eras guapo.
CHICO: Tú eras bonita,
la reina de Nueva York
LOS DOS: Cuando la banda terminó de tocar,
la gente exigió más.
Estaba sonando Sinatra,
los borrachos estaban cantando,
Nos besamos en un rincón y luego bailamos toda la noche.
Los chicos del Coro de la Policía de Nueva York
cantaban “Galway Bay”,
y las campanas sonaban
por el día de Navidad.
CHICA: Eres un maricón,
eres basura.
CHICO: Eres una vieja puta colgada de la heroína
tirada ahí, casi muerta, amuermada en la cama
CHICA: Saco de mierda, gusano,
sucio y barato mariconazo,
métete en el culo tus felices navidades,
ojalá sean las últimas juntos.
Los chicos del Coro de la Policía de Nueva York
cantaban “Galway Bay”,
y las campanas sonaban
por el día de Navidad.
CHICO: Podría haber sido alguien.
CHICA: Bueno, igual que todos.
Me quitaste los sueños
cuando te conocí.
CHICO: Los guardé conmigo, nena.
Los puse con los míos.
No puedo conseguirlo sólo.
He construido mis sueños en torno a ti.
LOS DOS: Los chicos del Coro de la Policía de Nueva York
cantaban “Galway Bay”,
y las campanas sonaban
por el día de Navidad.
Una canción que no cumple con los tópicos de esta época del año y pese a todo triunfo. Con un cantante alcohólico, drogadicto y desdentado; el cantautor y poeta anglo-irlandés Shane McGowan un tipo de rockero que hace que Sid Vicious parezca un sujeto ordenado. A sus 53 años que cumple hoy día de Navidad, es uno de los pocos que sobrevive de toda la generación de punks con los que se inició en la música hace más de treinta años.
En la actualidad este tema se ha convertido en un homenaje a la vocalista Kirsty MacColl fallecida en extrañas circunstancias en el año 2000, durante unas vacaciones navideñas en la isla Cozumel de México.


martes, 26 de mayo de 2015

Y pensar que pudimos...

Y pensar que pudimos…

Y pensar que extraviamos
la senda milagrosa
en que se hubiera abierto
nuestra ilusión, como perenne rosa…
Y pensar que pudimos
enlazar nuestras manos
y apurar en un beso
la comunión de fértiles veranos…
Y pensar que pudimos,
en una onda secreta
de embriaguez, deslizamos,
valsando un vals sin fin, por el planeta…
Y pensar que pudimos,
al rendir la jornada,
desde la sosegada
sombra de tu portal y en una suave
conjunción de existencias,
ver las cintilaciones del zodiaco
sobre la sombra de nuestras conciencias…

Ramón López Velarde

lunes, 11 de mayo de 2015

Enseñame pero bonito, documental  realizado con crowfunding (para colaborar pincha aquíque muestra experiencias educativas. “Nunca pensé que pudiera tener [tan gran] impacto. Pero ha sido la única difusión que he podido hacer. WhatsApp, redes sociales, email… Ha sido un virus. Estoy abrumada”, señala por teléfono Sara Moreno, su autora, que se prepara para nuevas proyecciones estos días en Barcelona, Salamanca, Cáceres, Valencia o Madrid.


viernes, 10 de abril de 2015

9 extraños tips para estudiar, por Yumi Sakugawa

La hora de estudio resulta una de las más complicadas por requerir un grado mayor de atención y concentración y la lectura de libros o de los apuntes escolares. Los cinco sentidos, en algunos casos, se estimulan para aprovechar verdaderamente el tiempo, y que estudiar signifique los mejores resultados frente a la prueba que se presente.

Man Reading Book and Sitting on Bookshelf in Library


Sobre cuál es el mejor método de estudio no hay una norma generalizada; hay quienes aseguran que lo ideal es estar en un lugar bien iluminado y en completo silencio; por el contrario, otros apuntan necesitar música y movimiento para alcanzar la concentración. Lo cierto es que existen diversas dinámicas que son de gran ayuda para comprender un tema y no sólo memorizar conceptos, números, datos u otros.

Entre las incontables técnicas para llevar a cabo esta actividad, presentamos 9 curiosos tips ilustrados por la artista e ilustradora de libros Yumi Sakugawa, que te serán de gran ayuda a la hora de estudiar:

tecnicas de estudio


1. Mascar chicle de un sabor en específico mientras estudias y masticar más del mismo cuando estás aplicando para el examen te puede ayudar a recordar. 

2. Haz la técnica del pomodoro (método para la administración del tiempo desarrollado por Francesco Cirillo). Coloca un reloj por 25 minutos para terminar una tarea específica. Tómate de tres a cinco minutos, descansa y repite. Después de cuatro sesiones de 25 minutos de estudio, toma un descanso largo. 

3. Lee en voz baja al repasar una lectura en lugar de estar en silencio, esto te ayudará a retener la información. 

4. Busca un video en YouTube acerca del tema que estudias, esto para obtener información en un formato diferente. 

5. Come sushi. Comer pescado estimula la concentración y mejora el funcionamiento del cerebro, lo mismo el chocolate amargo y las moras. 

sushi

6. Usa los panditas como un sistema de recompensa durante tu estudio o lectura, sobre todo cuando se trata de un tema complicado. Cada vez que termines de leer una sección o capítulo, come un pandita. 

7. Medita. Esto te ayudará a incrementar tu concentración mental y a disminuir el estrés. 

meditacion-2
Foto: Taringa (Imagen referencial)

8. Camina por 20 minutos antes de tu examen, ayudará a incrementar tu energía y memoria. 

9. Los humanos narran eventos. Construye una historia o una canción con hechos y conceptos para memorizarlos.

Fuente: sinembargo.mx

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lunes, 30 de marzo de 2015

“Posibilidades”, Wislawa Szymborska

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del río.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente a amar a la humanidad.
Prefiero tener en la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas a lo ridículo de no escribirlos.
En el amor, prefiero los aniversarios no exactos que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta a la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado a muchas otras que tampoco he dicho.
Prefiero el cero solo al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo de los insectos al tiempo de las estrellas.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad de que todo tiene una razón de ser.

De “Gente en el puente”, 1986
Wisława Szymborska -1923-2012. Poetisa, ensayista, traductora polaca, Premio Nobel de Literatura 1996.

viernes, 20 de febrero de 2015

Wisława Szymborska - La mujer de Lot

      
    Dicen que miré hacia atrás por curiosidad.
    Pero, además de la curiosidad, pude tener otros motivos.
    Miré hacia atrás apenada por mi escudilla de plata.
    Por descuido, al atarme una sandalia.
    Para dejar de ver la nuca justiciera
    de mi esposo, Lot.
    Por la súbita convicción de que si caía muerta
    él ni siquiera se detendría.
    Por desobediencia propia de mansos.
    Aguzando el oído a las señales de la persecución.
    Intrigada por el silencio, con la esperanza de que Dios hubiera cambiado de idea.

Nuestras dos hijas desaparecían ya tras la colina.
    Sentí en mí la vejez. Y la distancia.
    La futilidad de una vida errante. La somnolencia.
    Miré hacia atrás al dejar mi fardo en el suelo.
    Miré hacia atrás por temor a dar un paso en falso.
    En el sendero surgieron serpientes,
    arañas, ratones de campo y crías de buitre.
    No eran buenos ni malos, simplemente cuanto vivía
    reptaba y saltaba presa del pánico gregario.
    Miré hacia atrás por desamparo.
    Por vergüenza de escabullirme a hurtadillas.
    Por deseo de gritar, de volver.
    O después de que se desencadenara el viento,
    me alborotara el pelo y me levantara las faldas del vestido.
    Tuve la sensación de ser observada desde las murallas de Sodoma
    y de ser blanco de burlas y de sonoras carcajadas.
    Miré hacia atrás por cólera.
    Para regodearme en su destrucción.
    Miré hacia atrás por la suma de motivos arriba mencionados.
    Miré hacia atrás sin querer.
    Un pedrusco se volvió gruñendo debajo de mi pie.
    Un abismo me cortó de repente el camino.
    Al borde del vacío, un hámster se levantaba sobre sus patas traseras.
    Y fue entonces cuando ambos miramos hacia atrás.

No, no. Yo seguí corriendo,
    me arrastré y emprendí el vuelo
    hasta que del cielo cayeron las tinieblas,
    la grava hirviente y los pájaros muertos.
    Di vueltas y más vueltas sobre mí misma, sin aliento.
    Hubiera pensado, quien verme hubiere podido, que bailaba.
    No es imposible que tuviera los ojos abiertos.
    Quizá cayera de cara a la ciudad.


En Paisaje con grano de arena
Traducción: Jerzy Sławomirski y Ana María Moix


Imagen: Andrzej Banaś
En: http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2015/02/wisawa-szymborska-la-mujer-de-lot.html

viernes, 30 de enero de 2015

El cansancio mental

La mente fatigada provoca dispersión, falta de atención y de claridad. En la situación contraria, es capaz de ver lo extraordinario en lo aparentemente corriente.

Por: Miriam subirana
Gracias a nuestra poderosa mente pensamos, soñamos, ideamos, proyectamos, asociamos ideas, diseñamos, planificamos, generamos expectativas, imaginamos y recordamos. El pensamiento puede ser beneficioso o nocivo, positivo o negativo, necesario o inútil, insípido o creativo, elevado y sublime o destructor y desgarrador. Muchos pensamientos son innecesarios. Algunos surgen como tormentas que nos azotan. Si no gestionamos bien toda la actividad de nuestra mente, el cansancio mental se convierte en nuestro compañero inseparable.
Es una fatiga que provoca dispersión, pereza, falta de atención y de claridad; además, disminuye nuestra capacidad resolutiva. En cambio, cuando se está inspirado y motivado, la mente nos revitaliza y genera pensamientos creativos que suscitan energía y fuerza. En un estado creativo, los pensamientos son prácticos, poéticos y manifiestan belleza. La mente está abierta y puede ver lo extraordinario en lo aparentemente corriente.

Las preguntas relevantes son como escobas que barren la mente y crean un espacio limpio”
Desafortunadamente, este estado mental no suele durar mucho. Más bien nos sumergimos en una actividad mental estéril y agotadora. Cada individuo genera unos 50.000 pensamientos al día, muchos de los cuales son repetitivos y mecánicos. Otras veces se da vueltas una y otra vez sobre cosas que no se pueden cambiar. Son pensamientos que suelen referirse al pasado. No llevan a ninguna parte y agotan.
Cuando se vive en un tren de pensamientos innecesarios y debilitantes, viene bien plantearse algunas preguntas que ayuden a desactivar ese mecanismo repetitivo y lleven a una reflexión más productiva y estimulante. Por ejemplo, ¿cuál es la intención que le mueve a pensar lo que está pensando? El primer paso es encontrar el propósito, porque permite darse cuenta de lo inútil de ese pensamiento y cambiar el rumbo.
Otra práctica aconsejable es intentar no utilizar demasiado los tiempos verbales condicionales, ya sean en pasado o en futuro. Por ejemplo: “Si hubiera estado ahí en esos momentos, no habría sucedido esa desgracia”. “Si hubiera tenido esa información a tiempo, habría ganado ese caso”. Cuando tenga el título seré más respetado por mis superiores”. “Cuando él cambie estaré mejor”. Como el pasado pasó y el futuro aún tiene que venir, este tipo de juicios no son útiles, debilitan y agotan. Es tan importante aprender a transformar como a no crear estos pensamientos sobre asuntos que no podemos cambiar o que no depende de nosotros que cambien. Así se estará más concentrado y se tendrá mayor claridad para tomar las decisiones adecuadas.

Cuando la mente está libre de todo conflicto, existe una energía creativa que surge libre de condicionamientos”
No se trata de dejar la mente en blanco, sino de generar pensamientos positivos, creativos, inspiradores, beneficiosos. Así se logra un espacio mental fértil. Deliberar en positivo no es negar la realidad, sino ser capaz de ver los problemas y tener la creatividad mental para aportar soluciones sin obsesionarse ni ofuscarse. Las reflexiones positivas fortalecen y revitalizan la mente. Suelen ser cavilaciones que se basan en valores y en apreciar y agradecer lo que se es y lo que se tiene. Una mente agradecida es una mente descansada.
Otro aspecto que agota es nuestra extraordinaria capacidad de planificar: reuniones, encuentros, acciones, lugares, horarios… Cuando las cosas se suceden una tras otra según los planes, uno está más tranquilo que cuando los imprevistos tergiversan los planes. Si se aferra a su plan, deja de escuchar las señales que el momento o las personas le están dando, y quiere que la realidad se amolde a sus ideas y no al revés. Al forzar nos cansamos. A veces es nuestro cuerpo el que nos pide descanso, pero como el plan era otro, nos forzamos a cumplirlo.
En una sesión de coaching, una mujer explicaba cómo se obligaba a realizar los planes que se había marcado y los compromisos que había adquirido, forzándose a cumplir los horarios impuestos por otras personas importantes para ella. Aunque sintiera que debía parar, su mente le hacía seguir. Sin parar, ni respirar con consciencia ni escuchar. Estaba agotada mentalmente. A veces hemos planificado algo, pero cuando llega la hora sentimos que no es el momento o no es el nuestro. Es importante detenerse unos minutos para replantear la situación. Ese rato da un espacio mental para abrir un paréntesis, ver y decidir con mayor claridad.
A veces el cansancio mental surge de las luchas internas entre lo que nos gustaría que fuera y lo que es, entre si decir o callar, si salir o quedarse, entre las decisiones que se toman y lo que en realidad se hace. Debemos incorporar prácticas para comprender de dónde surge tanto pensamiento estéril, para escucharnos y acallar los ruidos mentales.

Ejercitar la mente con pensamientos creativos revitaliza. Es como cuando se hace ejercicio físico. Caminar, correr, nadar o jugar al tenis energiza, y si acabamos cansados, se siente que es un cansancio sano. Por el contrario, si nos quedamos de pie media hora sin movernos, terminamos más cansados que si hubiéramos estado ese rato caminando. A la mente le ocurre algo parecido: si está “parada” dando vueltas a un mismo asunto, se agota más que cuando avanza con pensamientos inspiradores que abren nuevos horizontes.

¿Qué se puede hacer para que nuestro pensamiento sea más inspirador y vigorizante y combatir el cansancio mental? Cultivar el pensamiento creativo, reflexivo y claro. ¿Cómo? Por ejemplo, haciendo un viaje a un entorno natural y observar. Mirar el horizonte que une mar y cielo en una playa; sentir la humedad del suelo o gozar de los colores de las hojas y los ruidos de la naturaleza en una montaña. Así es más fácil que la mente se calme.
Son situaciones que ayudan a parar la actividad mental durante un par de minutos y a descansar. Se trata de visualizar un espacio que me ayude a renovar el discernimiento.
En un mundo saturado de información y conversaciones que provocan ruido mental, emocional y físico, se necesita cultivar espacios internos de silencio para estar centrados. Un silencio creativo, contemplativo y generativo. Es decir, que genere positividad y bienestar, comunicación y sentido y una quietud en la cual se gesta el pensamiento transformador. Aunque uno esté en un entorno ruidoso, puede ser creador de pensamientos inspiradores como cuando está rodeado de naturaleza.

Todo mi esfuerzo debe limitarse a controlar
las idas y venidas de la mente, poner la imaginación a mi servicio y dejar de estar yo –como un esclavo– al suyo”
Tenemos la capacidad de crear las reflexiones que queremos. Utilicémosla más a menudo. Para ello, se debe controlar la mente, dirigirla y mantener centrada la atención. Si uno se queda atrapado en sus propios pensamientos, no tendrá poder sobre ellos. Cuando, observándolos, se logra separarse de ellos, se deja espacio, se asume el control y se pueden canalizar en la dirección que se quiera.
Para tener poder sobre algo se debe ver desde cierta distancia. Al observar un cuadro, si se pega la nariz a él, no se ve más que un pedacito borroso. Si nos distanciamos, podemos abarcarlo en su totalidad. En la práctica de meditación se aconseja sencillamente observar los pensamientos y dejarlos pasar. Llega un momento en que uno se da cuenta de que son una creación mental, una película, que uno puede dejar de crear y de seguir. Al lograr este dominio, se conecta con un estado de calma y claridad que permite crear los discernimientos de calidad que queremos. Una buena meditación revitaliza, nos llena de energía, barre la mente de reflexiones innecesarias y deja espacios para la innovación y la renovación mental.

Para saber más


ANNA PARINI
Discos
Escuchar música relajante contribuye a descansar la mente. El mejor álbum de relajación del mundo contiene dos CD con 36 obras de grandes compositores. En el librito que lo acompaña leemos: “La música amansa a las fieras. Nos tranquiliza, nos libera de las tensiones y crea para nosotros un ambiente de relajación sosegada”.
Libros
Biografía del silencio
Pablo d’Ors (Siruela)
La mente en meditación
Jiddu Krishnamurti (Kairós)

Leerlos nos acompaña a descansar la mente.