viernes, 31 de diciembre de 2010

ESCEPTICISMO


Teresa Carreón


2010 habrá sido el año de la desconfianza en las instituciones mexicanas sobretodo, las de impartición de justicia.

Si el dicho asegura "hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana", en la visión del análisis político, económico y social habría que escribir "este año ha sido peor que el anterior, pero será mejor que el próximo", porque el 2011 va a ser más duro, más largo y más áspero en todos los aspectos que el año que se acaba. Más duro, porque no se advierte una real creación de empleo, más largo porque somos conscientes de lo que se avecina en materia de (in)seguridad mucho antes del uno de enero, y más áspero porque la paz social se va a esfumando en huelgas, manifestaciones y cualquiera de los reclamos sociales que están al final de la desesperación.

Decía el poeta italiano Arturo Graf “ningún signo más seguro de debilidad que el desconfiar instintivamente de todo y de todos”, y es que la desconfianza es el cáncer que mata todo: amor, amistad, fe y todo... La falta de credibilidad orilla actuar con recelo, sospecha, incredulidad, aprehensión, suspicacia, cautela, en prevención de la maldad del otro, lo que nos está llevando a un colapso de la sociedad.

La confianza depositada en las autoridades se ha esfumado debido a los sórdidos sucesos de ocurrencia cotidiana, quedando confirmada la total falta de ética de las autoridades como figuras públicas y de poder. Todo ello ha convertido nuestra realidad cotidiana en una vida llena de temor, desconfianza y miedo. No debemos olvidar que cuando el temor nos invade y la inseguridad rige nuestra vida, la desconfianza se convierte en un aliado muy dañino.

Recuerdo la anécdota de un esposo de Alemania oriental que para cuando el muro de Berlín hubo caído, los informes supersecretos del Servicio de Seguridad del Estado de la República Democrática de Alemania revelaron que su esposa, por más de una década, había colaborado directamente con el aparato de represión política, en el monitoreo de todas las actividades que él, activista religioso, efectuaba con regularidad. Al pensar que has dormido por más de diez años con una espía, la única certidumbre viable es la imposible recuperación.

Por ello los necesarios vínculos de solidaridad mutua que son indispensables para la construcción de una sociedad equitativa y con justicia, sólo podrán fortalecerse con el ejercicio del poder ético que genere confianza social. ¿Será posible, máxime cuando están más cercanas las elecciones?

Mejor me voy con la música a otra parte con la canción de Fobia “Hoy tengo miedo”: Hoy tengo miedo /De salir otra vez /Tengo miedo /De volver a caer /Me dan miedo /Las mentiras, ya no tengo más fe /Tengo miedo /De volver a creer…

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