viernes, 28 de mayo de 2010

CREATIVOS AUSENTES

Teresa Carreón

En mi recordada infancia, el domingo era día de comprar un cuento en el puesto de periódicos de la esquina. Solicitaba la cantidad exacta para poderlo adquirir… ¿cuál? La decisión flotaba entre Fantomas, Memín Pinguín, Lágrimas, risas y amor o La Familia Burrón, historietas –o cuentos- que le hacían sombra a Archi o La Pequeña Lulú.

Con mi cuento bajo el brazo, podía iniciar la semana haciendo el intercambio acostumbrado con mis amigas, que después de leerlos todos, era cuando seleccionábamos al mejor cuento de la semana. Las historias de La Familia Burrón generalmente eran las del gusto de todas las participantes porque nos daba miedo que a Fantomas le pasara algo con tanto malo que debía perseguir, y con el Memín y Lágrimas, risas y amor siempre llorábamos, pero con los Burrón, aunque vivían algunas historias muy dramáticas, siempre brotaban las carcajadas.

Personajes como la Borola, Regino, Macuca, Foforito con Wilson su perro, Cristeta Tacuche, Avelino Pilongano, Briagoberto Memelas, Pánfilo Bonete, Quintín Peluche o Floro Tinoco, presentaban situaciones que resultaban muy cercanas a la vida de los lectores, al mismo tiempo que les permitieron hacerse de un florido lenguaje, como los sinónimos de cabeza, la sesera, tatema, azotea; en vez de comer, se podía hablar de remojar el gaznate, la hora de mover el bigote; en vez de niños, uno les podía decir bodoques, chilpayates, pirrimplines, engorros, coconetes, chiquilistrines; en vez de ojos, bastaba con decir los de apipizca, los oclayos, las canicas; en lugar de hablar de dinero, bastaba con mencionar los bilimbiques, fierros, del águila, tepalcates, lana, feria, pelucones.

Carlos Monsiváis afirmó que con la revista semanal La familia Burrón creada por Don Gabriel Vargas hace más de 70 años, “la compasión y el humor se unen para entregarnos el gran fresco de la Ciudad de México”. Vargas, falleció el martes 25, a la edad de 95 años y muchos de sus lectores sentimos su partida, porque siempre nos vimos reflejados en sus monitos y sus historias.

En medio de la “desaparición” del jefe Diego que a muy pocos, que no sea su familia, ha conmovido, uno se pregunta ¿qué tienen personajes creativos como Gabriel Vargas, o el compositor y cantante argentino Gustavo Cerati, que al fallecer el primero o enfermarse gravemente el segundo, congregan a tanta gente en su entorno? La única razón que advierto es que tocan el corazón de sus seguidores de manera tan contundente con sus obras, que el vacío producido por las acciones de los representantes –así llamados- populares, lo llenan estos personajes. Entonces, como dice uno de mis personajes favoritos, P-yo: termina el hombre, pero inicia la leyenda…


Mejor me voy con la música a otra parte con la canción Té para tres, interpretada por Gustavo Cerati –a quien deseamos pronto y total restablecimiento-: Las tasas sobre el mantel / la lluvia derramada / un poco de miel, / un poco de miel, no basta / el eclipse no fue parcial / y cegó nuestras miradas…

1 comentario:

Irene dijo...

Tere, sí que me ha dado nostalgia leer tu nota reflexiva; como siempre, tocando lo más profundo de los referentes que organizan nuestra cotidianidad, en este caso,la de hace ya algunas décadas. Un abrazo