jueves, 6 de mayo de 2010

Siete pasos hacia el alivio del dolor

El dolor crónico resulta una experiencia muy perturbadora pero existen algunos recursos simples que pueden colaborar para su alivio.




Muchas veces las palabras de alivio o consuelo que los allegados brindan (“ya se va a pasar”; “hay que aguantar, pronto mejorará”) no alcanzan, sobre todo cuando la presencia del dolor altera nuestra vida y toma un protagonismo que nos paraliza.

Por eso pueden resultar de utilidad las propuestas básicas que ha elaborado la Fundación Americana para el Dolor, que pueden agruparse en 7 puntos básicos:

1- Exprese su malestar sin temores

Muchas personas creen que al no comentar con los otros el dolor que experimenta, las cosas serán más fáciles, no recibirán reproches y no serán rechazados. Sin embargo, nadie como el propio paciente para conocer cómo es su dolor, su intensidad, su localización y todas sus características básicas. Si siente que no puede transmitirlo en su familia, pida cuanto antes una cita con el médico.

2- El poder está en el conocimiento

Existen muchos tipos diferentes y complementarios de terapia o tratamiento para combatir el dolor en general y su dolor en particular. Estos tratamientos abarcan no sólo medicamentos de diversos tipos sino otros procedimientos como la meditación, la terapia física y otras. También existen recursos y técnicas especiales para adaptarse y aliviar el impacto que el dolor ejerce sobre su calidad de vida; el profesional médico de su confianza será quien mejor podrá asesorarlo.

3- Establezca metas realistas

Aunque el objetivo es que el dolor desaparezca de una vez por todas, lo cierto es que muchas veces el alivio del dolor se produce por etapas; por eso, resulta útil establecer objetivos puntuales, como poder dormir sin interrupciones por la noche, cumplir con sus tareas aunque más no sea en turnos parciales, etc.

4- Poner todas las cartas sobre la mesa

Muchas personas con dolor no dudan en tomar diversas medicinas, la mayoría de las cuales son de venta libre o de tipo “natural” o recomendadas por un amigo o familiar. En muchos casos estos recursos no son tan inofensivos como parecen e incluso pueden interferir con el tratamiento indicado por su médico. Por ello es conveniente que en su próxima consulta lleve un listado de todo lo que está tomando. Comente también algunos de sus hábitos, como por ejemplo, fumar o tomar alcohol, que pueden actuar en forma desventajosa en sus actuales circunstancias.

5- Mantenga un registro o diario del dolor

Lejos de ser un recordatorio personal, llevar un registro del tipo de dolor, la frecuencia, los momentos de agravamiento o de alivio, la dosis de medicación que necesitó son elementos muy importantes para llevar a su próxima consulta médica. El diario también le servirá para anotar las indicaciones que le brinda el médico y las dudas o inquietudes que buscará resolver en su próxima cita

6- Recurra a familiares y amigos para que los acompañen en los momentos que sea necesario.

Es conveniente que alguno de ellos lo acompañe a su cita con el médico, por si existe algún tipo de recomendación o indicación que Ud. puede no haber registrado y que resulte de importancia que lleve a cabo en su domicilio, hasta el próximo encuentro médico.

7- Aprender a reconocer los momentos buenos y los malos

Aunque parezca que los días o períodos con dolor son siempre igualmente tristes y grises, es conveniente que aprenda a reconocer que existen días más luminosos y otros más oscuros o difíciles. Esto le ayudará a no deprimirse y a planificar sus tareas y su vida en función de estos días.

Editora Médica Digital, diciembre de 2009