martes, 6 de abril de 2010

DURMIENDO CON LIBROS


"Los que aman los libros no sólo aprecian su contenido, sino que se regodean con el objeto en sí. Algunos disfrutan de aquellos con páginas amarillentas y con aspecto trajinado; los encuentran especialmente bellos, y el poseerlos pareciera otorgar un carácter o encanto especial a la biblioteca. Lamentablemente, lo que la mayoría ignora es que esas características de antigüedad, presentes en algunas publicaciones, no son más que signos de las enfermedades que afectan al papel. Una de las más comunes es la presencia de hongos, los cuales encuentran el clima propicio para reproducirse en ambientes húmedos y poco ventilados. Si un libro presenta manchas de color marrón oscuro o negras —como pequeños lunares— no hay duda de que esos microorganismos encontraron casa.
El problema que ocasionan los hongos trasciende a los libros propiamente. En estos produce debilitamiento de las hojas en las zonas donde se ha alojado el hongo, lo cual favorece un deterioro acelerado del objeto. En las personas que están en contacto con estos libros contaminados, se puede desarrollar un cuadro alérgico e infeccioso que debe ser atendido oportunamente para evitar males mayores.
Una de los trastornos de salud que puede presentar una persona expuesta continuamente a los hongos de los libros es una infección pulmonar, la cual se manifiesta con síntomas como fiebre, tos seca y malestar general, explica el neumonólogo José Ramón Silva. “Este tipo de infecciones puede devenir en destrucción pulmonar y respiración dificultosa. Incluso la infección puede diseminarse a otros órganos”, señala.
Este padecimiento es frecuente en personas que trabajan en bibliotecas y en aquellos individuos que duermen próximos a estantes de libros contaminados con hongos, debido a que constantemente se encuentran inhalando estos microorganismos. Son estas personas quienes, al presentar con regularidad síntomas como los antes descritos, deben ponerse en manos de un neumonólogo para que determine las razones del padecimiento. Para lograr este objetivo, el especialista realizará una placa de tórax para detectar si efectivamente hay presencia de hongos en los pulmones, y luego verificará el diagnóstico analizando el esputo del paciente. En caso de ser positivo el resultado, la persona será tratada con antimicóticos y evitará el contacto con los factores contaminantes.


Otro de los problemas que ocasiona el estar en contacto permanente con hongos son las llamadas reacciones de hipersensibilidad. Por un lado se puede presentar asma, pero por otro es factible que se desencadenen cuadros de neumonitis, un padecimiento de menor envergadura que la neumonía, pero que igualmente requiere cuidados especiales para lograr combatirlo de forma definitiva. En este caso, el paciente presenta disminución de la oxigenación y fibrosis muscular. En relación con este aspecto, Silva destaca que cuando una persona expresa haber sufrido repetidos cuadros de neumonía —lo cual es muy poco probable— es conveniente que visite a un especialista con el fin de chequear si lo que realmente ha padecido es neumonitis, y así verificar que el origen se encuentre en factores externos contaminantes, como hongos, por ejemplo.
“En principio, las personas no deben dormir en habitaciones que tengan estantes con muchos libros. Sería mejor tener en el cuarto únicamente el o los libros de cabecera”, refiere el especialista. Si se trata del trabajador de una biblioteca, por ejemplo, lo recomendable es que la institución tome medidas para solventar el problema de los hongos que aqueja a los impresos que almacena."
Idalia De León 
  • Cada partícula de polvo aloja las temibles esporas de hongos, las cuales pueden instalarse en las páginas de los libros; de manera que la regla básica es la higiene. Cada 15 días, por lo menos, los libros deben bajarse de la biblioteca, sacudirles el polvo con un trapo seco o con una aspiradora. Jamás se le ocurra utilizar detergente. La estantería también debe limpiarse en profundidad antes de colocar nuevamente los libros.
  • Algunos expertos sugieren que algún tipo de metal inoxidable es el material ideal para una repisa o estantería.
  • Si detecta que su estantería tiene hongos, lo ideal sería sustituirla por una nueva. Otra opción sería que solicite la opinión de un experto que le pueda indicar cuán enferma está la madera y si tiene solución el problema.
  • La temperatura ideal para garantizar el buen estado de los libros es de 18 a 21º C. Como la temperatura promedio en el país es superior, es decir, de 28 a 33ª C, lo ideal sería colocar la biblioteca en un ambiente con aire acondicionado. Si esta alternativa no es posible, se recomienda ubicar la estantería en un lugar ventilado, y en el que los rayos del sol no lleguen directamente a los libros. Los recintos muy cerrados y oscuros contribuyen con la proliferación de microorganismos.
  • Uno de los principales enemigos de los libros es la humedad debido a que crea el ambiente ideal para el desarrollo de colonias de hongos. En este sentido, la recomendación es instalar un deshumificador, el cual mantendrá a raya el exceso de humedad.
  • Una sana recomendación para ahuyentar insectos es colocar en los entrepaños bolsitas confeccionadas con tela de algodón, rellenas de pequeñas cantidades de orégano, clavo de especia, comino y pimienta, entre otros.
  • Aísle los libros enfermos de los sanos. En este caso se cumple el viejo refrán que reza que una manzana podrida...
  • Evite recostar la biblioteca completamente de la pared, y cerciórece de que esta última no presente filtraciones. 
 

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