viernes, 15 de enero de 2010

HAITÍ, PRIMERO Y ÚLTIMO

Teresa Carreón

En 1981 conocí a Jean Paul en el CREFAL (Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe) en un curso para jóvenes provenientes de diferentes países latinoamericanos. Sólo Jean Paul y Marina no hablaban español. Él comprendía las lecciones desde su francés haitiano y ella desde su portugués brasileño.

Una tarde, después de la comida, por los pasillos de la escuela se escuchaba la voz de un hombre que cantaba solitario una triste y melancólica canción. La voz pertenecía a Jean Paul, que en creole entonaba unos doloridos versos. En un francés bastante malo de mi parte, le pregunté qué decía la letra de su canto. Él respondió que se trataba de cantos religiosos que la gente de su país solían entonar. La conversación que iniciamos, revelaría parte de la realidad de su país.

Jean Paul comentó que su país contaba con una población de 300,000 esclavos y apenas 12,000 personas libres, blancos y mulatos principalmente a finales del siglo XVIII, pero hasta 1844 obtuvo su independencia, siendo el segundo país americano en declararla después de Estados Unidos, quedando en la memoria histórica como el primer caso en que los esclavizados abolieron el sistema esclavista de forma autónoma, enfrentando a españoles, ingleses y franceses y sentando un precedente decisivo para poner fin a la esclavitud en el mundo.

En 1915, debido a la enorme inestabilidad política del país, Estados Unidos lo invadió para ejercer el control absoluto hasta 1934. En 1957 Francois Duvalier fue elegido Presidente; conocido popularmente como Papa Doc, ejerció el poder como un dictador apoyado militar y financieramente por Estados Unidos, al grado de proclamarse en 1964 como presidente vitalicio. Le sucedió en el poder su hijo Jean –Claude apodado por el pueblo como Nené Doc. El 70% de la población vive en la pobreza. Frecuentemente Haití ha sido azotado por ciclones lo que ha agravado aún más las difíciles condiciones de vida del país. Sólo la mitad de la población había sido alfabetizada. El promedio de hijos por mujer era de 5.

Para terminar su relato, Jean Paul dijo en español: “Haití es una tierra de trabajo semi-esclavizante, que sólo produce el insumo de los postres –el plátano- de las naciones capitalistas y poderosas. Haití se debate entre la gloria de ser el primero y la tragedia de ser el último.” Después de ese curso ya no volví a saber de Jean Paul.
Mejor me voy con la música a otra parte con la canción de Caetano Veloso y Gilberto Gil “Haití está aquí, Haití no está aquí”: …pero los prisioneros son casi todos negros /o casi negros, o casi blancos /casi negros y tan pobres /y los pobres son fatales, y todos saben /cómo son tratados los negros… /Piensa en Haití, reza por Haití /Haití está aquí, Haití no está aquí.