viernes, 29 de mayo de 2009

CAPACITAR EN DERECHOS HUMANOS


Teresa Carreón

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, la Fundación "Manuel Buendía" A. C., el Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México y la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos se pronunciaron para que Televisa presente una disculpa pública por la broma a la que fue expuesto Sammy, actor de la televisora con discapacidad intelectual moderada por un par de cómicas el domingo 17 de mayo, durante la transmisión del programa "Hazme reír y serás millonario".

Por lo anterior, la organización Defensores de los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad, solicitó la intervención de la Comisión de los Derechos Humanos del Distrito Federal y del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación para que capaciten a las actrices bromistas en materia de discriminación.
Sin reparar en que al novato comediante le están pagando para recibir cuanto pastelazo se le ocurra a la burda comedia televisiva, se nota que una buena cantidad de organizaciones vigilan sus derechos humanos.

Bajo esos términos, habrá que solicitarles a todas las organizaciones que procuran la defensa de los derechos humanos nacionales e internacionales, le ofrezcan el mismo respaldo a Jacinta Francisco Marcial, mujer indígena otomí de 42 años, quien fuera sentenciada a 21 años de prisión por haber secuestrado a media docena de elementos de la Agencia Federal de Investigación (AFI).

Junto con Alberta Alcántara y Teresa González, Jacinta fue acusada de haber secuestrado a seis agentes de la AFI cuando esos oficiales realizaban un operativo destinado a decomisar mercancía pirata en el mercado de Santiago Mexquititlán, en el municipio de Amealco de Bonfil.

El 26 de marzo de 2006, día de los acontecimientos señalados, Jacinta Francisco estaba en el mercado vendiendo aguas frescas, a una distancia de por lo menos 150 metros del lugar en donde se realizó el decomiso y, según ella, cuando percibió que había un conflicto entre elementos de la AFI y vendedores de productos ilegales, optó por levantar su puesto y retirarse del lugar. No obstante, los afis la señalaron como la “cabecilla” del grupo de indígenas que los secuestraron –según aseguraron ellos mismos—.

Ahora resulta que el juez que condenó a Jacinta, es el mismo que ahora, repuesto el procedimiento, impidió que fuera auxiliada por un traductor durante el careo que sostuvo anteayer. Los abogados de la indígena queretana asumida por el Centro de Derechos Humanos Agustín Pro, denunciaron que las irregularidades continúan afectándola, y se quejaron del juez por haber ignorado la petición de Jacinta para ser auxiliada por un traductor de su lengua. Santiago Aguirre, uno de los defensores, dijo que “esta es una actitud muy frecuente en los juzgados mexicanos, pues no reconocen los derechos de las personas integrantes de los grupos autóctonos de gozar de un traductor en las diligencias”.

Por ello, hay que solicitar a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos capacite a los jueces responsables de la impartición de la justicia sobre todos los aspectos relacionados con los derechos de las personas –y avisarles que los indígenas también lo son-, pues se nota que les hace mucha falta para que las voces de quienes buscan defenderse y sus acusadores puedan comprenderse. ¡Cuántas veces aún en español no se les entiende nada a los jueces que intentan manifestar su autoridad empleando frases leguleyas hechas a modo!

En todo caso, si de capacitación se trata, se podría recomendar que las acusadas capaciten a los diversos cuerpos de seguridad de nuestro país que hasta la fecha han sido incapaces de contener a los narcos, secuestradores y demás hampones, ya que ellas actuaron completamente desarmadas frente a un escuadrón especializado y fueron capaces de retenerlos.

Mejor yo me voy con la música a otra parte con la canción otomí mas conocida y difundida, que se toca en las ceremonias de matrimonio llamada “Tzi Mare Ku” (Comadrita hermanita), que habla del compromiso y de la felicidad: Ya go mago tzi mare ku/Ya go mago tzi mbare ku/Ûna hipa hghjeya do nthjewi ku/Ûna hjpa nkhjeya to ûmûy wi ku/Ya me voy comadrita hermanita/ya me voy compadrito hermanito/Un día del año nos encontramos hermano/Un día del año hemos convivido hermano…

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