domingo, 18 de noviembre de 2007

VALOR Y PRECIO


Con la música a otra parte


VALOR Y PRECIO


Por Teresa Carreón Granados


Mis padres fueron comerciantes. Tuvieron una tienda ubicada en la famosa colonia Roma de la ciudad de México, que cerraron porque durante la década de 1970 las administraciones de Echeverría y López Portillo, en un intento de reavivar la economía realizaron un plan que se conoció como plan de desarrollo compartido, el cual produjo un aumento considerable del gasto público para el desarrollo social. Esto se tradujo entre otras cosas, en la apertura de tiendas para trabajadores del IMSS y del ISSSTE en las que los precios resultaban verdaderamente bajos dadas las posibilidades que tenía el gobierno de realizar compras al mayoreo. La competencia se volvió imposible para los comercios minoristas y muchos, como el de mis padres, cerraron sus puertas.

Así, entre los vaivenes de la economía actualmente las pequeñas, medianas y micro empresas, así como los pequeños comercios han resultado afectados por la aparición de grandes cadenas de hipermercados que aparecen como consecuencia de inversiones internacionales o de agrupaciones internas que se forman, precisamente, para enfrentar a las de menor tamaño.

Todo lo anterior se ha justificado con las razones de la globalización, en las que el capitalismo global requiere de un mercado global que elimina de paso los mercados nacionales que no pueden competir. O sea, presenciamos la expansión de un capital global que destruye los capitales periféricos.

Así, mundialización o globalización, son conceptos que describen los cambios que están ocurriendo en las sociedades y en la economía mundial en los cuales la competitividad se ha convertido en el único modelo de mercado que tiende a suprimir las realidades culturales de menor o poco poder. Lo que era productivo y competitivo el día de ayer no lo es más hoy. Es decir, lo que era competitivo en un mercado local, regional o nacional no esta resultando serlo en el nuevo mercado globalizado.

Se ha afirmado hasta el cansancio, que la globalización tiende a uniformar a todos los países, que hace que se pierdan los elementos diferenciales y que todos acabaremos siendo parte del imperio estadounidense gracias a la globalización económica.

Un claro ejemplo de lo anterior puede ser ese gigante norteamericano del comercio Wal-Mart: fundado por Sam Walton quien al sufrir la competencia de algunos almacenes de descuento se convenció de que allí estaba el futuro. Pasó de una pequeña cadena de tiendas de artículos variados en Arkansas y Kansas, a una cadena que actualmente tiene unas 5 mil tiendas alrededor del mundo y ventas por 256 mil millones. “El secreto del éxito es dar a tus clientes lo que ellos quieren. Si piensas desde el punto de vista del cliente puedes lograr mercancía de buena calidad, el más bajo precio, horario conveniente y una experiencia de servicio creciente”, escribió Walton en su autobiografía.

Tres son los principios de la denominada Cultura Wal-Mart: “Respeto por el individuo, exceder las expectativas de los clientes y buscar la excelencia”. Y es que después de 42 años es la mayor empresa del mundo en ventas. Su facturación anual es igual al PIB de Arabia Saudita.. En su consejo de administración se ha sentado Hillary Clinton. A Wal-Mart, el incono del capitalismo americano, también se le considera la Bestia de Bentonville, en referencia a su capacidad para triturar a la competencia.

Pero la aventura global no es fácil y el dominio aplastante en un mercado como el de Estados Unidos, no es una garantía para el triunfo. Así lo demuestran los errores cometidos al establecerse en Alemania, Corea del Sur, Canadá e Inglaterra debido al poco conocimiento y respeto de las reglas del juego comercial en esos países.

El gran éxito de Wal-Mart en Estados Unidos y otros mercados ha sido la constante expansión que le ha permitido su enorme poder de adquisición. En Alemania es muy difícil alcanzar ese ritmo de expansión debido a las restricciones legales existentes: está prohibido el dumping, la oferta a largo plazo de mercancía por debajo de su precio de compra. Esta prohibición evitó que Wal-Mart y su enorme poder financiero pudiera “robar” los clientes a los minoristas ya existentes en ese país.

Además de lo anterior cometió otro error: despreciar la experiencia local; un tribunal alemán prohibió a la empresa instrumentar en sus tiendas parte de su código de conducta para empleados que se refiere a la posibilidad de poner una línea telefónica para que los trabajadores pudieran “delatar” las violaciones cometidas por sus compañeros del código de comportamiento, así como las relaciones amorosas surgidas entre el personal, y así como en México, también en Alemania, a nadie le gustan los chismosos.

Wal-Mart no permite la presencia de sindicatos en sus centros de trabajo en Estados Unidos. Utiliza el término de asociados para referirse a sus trabajadores.
En algunos países ha efectuado algunas concesiones, pero en Canadá la cadena optó por cerrar sus almacenes en lugar de reconocer el sindicato. La clave del modelo de negocio de Wal-Mart son los precios muy bajos, sostenidos por una elevada rotación de productos, bajas existencias y suministro just in time, lo cual precisa de salarios muy bajos y una plantilla mayoritariamente de medio tiempo que labora menos de 30 horas a la semana por 7 u 8 dólares la hora, sueldo de cajero. Se ha demostrado que sólo un 7% de sus trabajadores mantiene una familia con ese sueldo.

En Estados Unidos la empresa Wal-Mart cuenta con una red de comunicaciones por satélite de lo más amplia, con una base de datos civil sólo superada por la del Pentágono, lo que permite una gestión centralizada y flexible a la vez de cada almacén, de la cadena de suministros y así como de cada incidente laboral, gracias a lo cual, la dirección de ese imperio comercial puede reaccionar de forma instantánea a cualquier intento de organización sindical.

Pero las verdaderas razones por las cuales Wal-Mart no pegó en Alemania se pueden descubrir al identificar el modelo de supermercado Wal-Mart, son locales muy grandes que las autoridades locales no les permitieron construir y la gente el país germano prefiere los locales más pequeños, donde los productos que acostumbran comprar se encuentren siempre en los mismos locales, esperando ser adquiridos por los acostumbrados compradores. Wal-Mart se justifica para grandes familias, con muchos niños y con refrigeradores GRANDES. La cultura alemana establece que la mayoría de la gente realiza sus compras día a día, en cantidades pequeñas, y que no está dispuesta a viajar kilómetros para comprar en un enorme almacén.

Así se demuestra que entrar en el mercado más difícil y agresivo de Europa, con prepotencia y avisando que se iban a comer al mundo no fue la mejor idea, lo mismo que creer que un negocio de éxito es fácilmente replicable en cualquier país, sin tener en cuenta condiciones locales, culturales, legales, etc.

Recientemente, Wal-Mart ha sido derrotada por Inglewood, un condado de Los Ángeles integrado por una población mayoritariamente compuesta por negros y latinos, la quinta parte de ellos vive por debajo del nivel de la pobreza. Le ha dicho en referéndum a Wal-Mart que no quiere que la empresa coloque en su barrio un centro comercial de 250.000 metros cuadrados de superficie y que iba a dar empleo a 1.500 personas. No está claro si el ayuntamiento del condado de Inglewood dará luz verde a los planes de Wal-Mart, ya que es una empresa tremendamente polémica en California.Porque será la mayor empresa del mundo, pero no es precisamente la más querida por sus empleados. Al día de hoy, Wal-Mart tiene 8.000 denuncias pendientes en los juzgados de EEUU. La política laboral de Wal-Mart es tremendamente controvertida. Si en los años 90 se hablaba de los McJobs (McTrabajos), en referencia a empleos poco estimulantes, ahora se habla de salarios Wal-Mart para referirse a puestos con sueldos que, literalmente, no dan para vivir.En el “Memorando de Susan Chambers -vicepresidenta ejecutiva de Prestaciones de Wal-Mart- para el Consejo Directivo” filtrado recientemente al periódico New York Times se describía cómo el 46 por ciento de los hijos de los trabajadores de Wal-Mart no cuentan con seguro médico. También se proponía que la compañía reescribiera las descripciones de puestos para incorporar una mayor actividad física, en parte “para disuadir a las personas con una salud deficiente de solicitar trabajo en dicha empresa”.

Ante todo lo anterior, se han ido creando organizaciones de vigilancia, supervisión y oposición como la WalmartWatch.com (Vigilantes de WalMart), y la Batalla-Mart (Plan de Batalla).

La Bestia de Bentonville antes de irse con la música a otra parte, tendrá que repetir lo dicho por Joan Manuel Serrat, en su canción "Soneto a mamá": no hay que confundir valor y precio…

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