lunes, 1 de junio de 2009

Del blog de Saramago, acerca del combate a las drogas

El Ministerio de Justicia holandés acaba de anunciar el cierre de ocho establecimientos penitenciarios. Se está produciendo en ese pintoresco país —el mismo que acogió a tantísimos judíos cuando nosotros los echamos de aquí, hace unos siglos— un acusado descenso de la delincuencia, y las autoridades no tienen presos suficientes para llenar sus celdas. No obstante, parece ser que el cierre de las cárceles de Rotterdam y Veenhuizen podrá aplazarse hasta 2012 gracias a un acuerdo con Bélgica, que tiene sus trenas rebosantes y que, previo pago de cuarenta millones de euros al gobierno holandés, podrá alojar parte de sus inquilinos delincuentes en Holanda.

Ahora bien: ¿cómo es posible que en Bélgica florezca la delincuencia y en su país gemelo, Holanda, esté la mandilandinga tan de capa caída? ¿Tendrá la cosa algo que ver con la estúpida «guerra» contra las drogas? Piénsese. Más aquí, en inglés.


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