viernes, 25 de febrero de 2011

LA TORMENTA DE SAN VALENTÍN


Teresa Carreón


Un hábito matutino muy arraigado de quien esto escribe, es la lectura de la prensa a través de internet y dadas las facilidades que esta maravillosa tecnología provee, sin mucho problema se puede acceder a algunos periódicos del otro lado del planeta. En mi caso, lectura obligada se ha vuelto la sección de Ciencia del periódico español ABC, que el día de ayer publicó una nota en la que se explica por qué la llamarada solar del 14 de febrero no provocó caos en la tierra (http://urlcorta.ws/?i=1bh ).

El pasado día de los novios la sonda SDO (Solar Dynamics Observatory) de la NASA registró una potente erupción solar que apuntaba directamente a la Tierra. A ese fenómeno solar se le denominó “tormenta de San Valentín” y, por una “simple cuestión de suerte” la energía enviada por el sol, se desvió hacia los polos de la Tierra.

¿Qué se puede esperar de esas erupciones solares como la ocurrida el pasado 14 de febrero? La red de satélites que orbitan la Tierra quedaría literalmente “achicharrada” y los transformadores de las centrales eléctricas de todo el mundo quedarían inutilizados provocando cortes en el suministro de electricidad que podrían durar semanas e incluso meses.

En el pasado, fenómenos similares ya han ocurrido como la tormenta solar de 1859 que fue la más potente registrada en la historia ya que provocó el fallo de los sistemas de telégrafo en toda Europa y América del Norte. Se observaron auroras boreales en zonas de baja latitud como Roma, Madrid, La Habana y las islas Hawai, entre otras. Otro más fue el apagón que tuvo lugar en Quebec, en 1989 que dejó a seis millones de canadienses sin energía por más de nueve horas.

Pero el avance científico ha permitido desarrollar satélites que están equipados con escudos capaces de resistir las fuertes oleadas de radiación solar con sistemas de apagado de emergencia que dura hasta que el peligro haya pasado, lo cual ofrecería hasta veinte horas de tiempo para reaccionar. Sin embargo, los expertos esta vez se han puesto de acuerdo: una potente tormenta geomagnética como la que se produjo el día de San Valentín, podría dañar el sofisticado sistema tecnológico del mundo moderno, ya que se calcula que en los próximos meses se producirán no menos de 1,700 tormentas solares de igual o mayor intensidad, lo cual podría afectar desde los satélites, la navegación marítima y aérea, la sincronización entre computadoras, las redes de telecomunicaciones, los sistemas GPS, la telefonía celular y los aparatos electrónicos de todo tipo.

La humanidad ha realizado grandes avances tecnológicos que han transformado sus hábitos de forma radical volviéndose completamente dependientes de la electricidad y de la tecnología para casi todo, sin embargo, aún no ha podido controlar los fenómenos de la naturaleza terrestre y mucho menos de la espacial.

Mejor me voy con la música a otra parte con la canción de los Beatles “Here comes de sun”: Ya llega el sol / ya llega el sol / y yo digo que eso está bien.

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