viernes, 3 de septiembre de 2010

SIMURG O LA COOPERACIÓN


Teresa Carreón

Frente a la devastación social a la que cotidianamente nos enfrentamos, muchos nos preguntamos ¿qué sigue? En México, la violencia y la crisis están convirtiendo a nuestros connacionales en seres enconchados, ensimismados, individualistas, sin visión de futuro…

Con esta enorme inquietud, la literatura -como siempre-, nos otorga una respuesta grandiosa: el mito del pájaro Simurg dice que al volar en busca del gran pájaro, se agregan otros, que en conjunto crean uno mayor, el que están buscando, su utopía son ellos mismos.

Borges, en “El acercamiento a Almotásin” menciona un antiguo poema persa, “Coloquio de los pájaros”, escrito por el místico sufí Farid –al- Din-Attar. En él se narra cómo el antiguo rey de los pájaros, Simurg, deja caer en el centro de China una de sus espléndidas plumas, hecho que motiva a los pájaros a buscarlo, cansados de su presente anarquía. Aunque algunos pájaros se acobardan al principio, se lanzan a la desesperada aventura y superan siete valles. En la travesía muchos desertan y otros mueren. Treinta, purificados por el recorrido, pisan la montaña del Simurg. Al contemplarlo, advierten que ellos son el Simurg y que el Simurg es cada uno de ellos y todos ellos.

La alegoría trae a la mente los esfuerzos del buscador y del buscado, pero al mismo tiempo, el valor de la cooperación.

Nuestros antepasados, para lidiar con las exigencias del medio ambiente al que se veían expuestos, inventaron artefactos y prácticas de comportamiento: construyeron chozas de paja y cazaron animales con arcos y flechas y no hubieran sobrevivido si no se hubieran organizado en grupos. Por eso, a medida que crecen, los niños desarrollan un tipo especial de inteligencia natural, que abarca habilidades eminentemente humanas de colaboración, comunicación y aprendizaje social, que van conformando su capacidad de participar cooperativamente en sus grupos.
Raphaelesque head exploding, 1951 - Salvador Dalí
Las culturas humanas históricamente han cooperado, porque para sobrevivir, se han adaptado para actuar y pensar cooperativamente en grupos culturales. Las hazañas cognitivas más formidables de nuestra especie, son producto de individuos que han interactuado entre sí, creando las tecnologías más complejas, los símbolos lingüísticos y matemáticos, además de las más complicadas instituciones sociales.

Para poder superar sus limitaciones y ampliar sus capacidades, las personas necesitan cooperar entre sí para alcanzar en mejor forma sus objetivos. Es a través de la participación personal y de la cooperación entre las personas que surgen las organizaciones que realmente tienen mayor impacto social. Mucho ayudaría a nuestra sociedad, aquejada de tanto problema, recuperar el valor de la cooperación para con ello, apropiarnos de nuestras posibilidades vitales, que es a fin de cuentas, de lo que está hecha la libertad.

Mejor me voy con la música a otra parte con la canción “One” del grupo U2: Un amor, una sangre, una vida, tienes lo que debes /Una vida con cada uno: hermanos, hermanas. /Una vida, pero no la misma /Tenemos que soportarnos los unos a los otros, los unos a los otros.