lunes, 26 de mayo de 2008

GRANITO DE ARENA

Teresa Carreón

Hace unos meses adquirí el documental “Granito de Arena”, dirigido por Hill Irene Freidberg y realizado entre 2003 y 2005. A lo largo de 62 minutos, pude observar cómo los gobiernos mexicanos, siguiendo las órdenes de las fuerzas económicas globales (FMI, Banco Mundial), han destazado la educación pública de México. La tarea no ha sido fácil, pues los maestros de escuelas públicas, han presentado una férrea resistencia, a pesar de la brutal represión de la que han sido objeto a lo largo de 25 años.

El documental muestra una serie de testimonios de maestros, investigadores e intelectuales, que dan cuenta de cómo la globalización ha impuesto su ideología de privatizar la educación pública, al tiempo de reducir a su mínima expresión el presupuesto dedicado a esa tarea; además de dejar de construir más escuelas, se han ido cerrando una a una, las escuelas normales rurales, frente una demanda cada vez mayor de la población.

Como si fuera una confabulación diabólica (Jorge Ibargüengoitia dixit), la corrupción sindical representada por Carlos Jonguitud Barrios primero, y por Elba Esther Gordillo Morales después, ha orillado a que una buena parte del presupuesto educativo se encamine a sus bolsillos personales, dando como resultado que los maestros deban tener dos y hasta tres trabajos para sobrevivir, además de la imposible rendición de cuentas de los gastos de las dirigencias magisteriales.

En el documental se ofrece la opinión de un maestro que afirma que “con las marchas, las movilizaciones, estamos aportando nuestro granito de arena para la democratización del país, donde la educación vaya acorde a las necesidades del pueblo”.

El periodista Eduardo Galeano ilustra a lo largo del documental, cómo la economía se encuentra por encima de la política. El escritor uruguayo comenta una película de los hermanos Marx, en la que van a bordo de una locomotora cuyo combustible son leños de madera y cuando se acaban, los cómicos deciden destrozar un vagón para impedir que la locomotora detenga su marcha; al ser insuficiente la leña del primer vagón, deciden desmantelar el segundo y así, cuando llegan a su destino, la locomotora ha devorado todos los vagones que traía consigo. Así están actuando los gobiernos neoliberales, pretenden llegar a un prometido desarrollo, pero absolutamente solos…

A la globalización, que ha traído consigo flujos especulativos de capital, al mismo tiempo que una nueva división mundial del trabajo, le acompaña un envoltorio ideológico, el pensamiento único: quienes se atreven a cuestionar los principios en los que se sustenta la globalización capitalista y el pensamiento único son representados como generadores de caos. Por ello, a los maestros marchistas y sus consignas de educación popular, los medios los pintan como si fueran los mismísimos demonios.

Víctor Manuel Marí Sáez, de la Universidad de Sevilla, España, escribió “Movimientos sociales y educación popular en tiempos de globalización”, donde resalta cómo las movilizaciones que se oponen a una economía regida por principios neoliberales y al pensamiento único, apuestan por la construcción de otro mundo posible, en el que se gestione de un modo más igualitario y justo, el crecimiento de los pueblos.

Con el paso del tiempo, la cultura popular fue desplazada por las formas culturales oficiales; así, el sistema de libre mercado proyectó una idea del hombre orientado por el deseo de lucro, de acumulación de poder, en la que el pensamiento científico y la racionalidad instrumental son, la respuesta exigida por el progreso de la producción, del mercado y del consumo (Habermas). Así, para los grandes pensadores de la modernidad, la cultura popular es sinónimo de lo salvaje y lo bárbaro, dejándole un lugar marginal y de tintes folklóricos. Lo popular son las acciones que realiza el pueblo, pero siguiendo la lógica del mercado, popular es lo que se vende masivamente. Parece que al adjetivo popular se le ha querido neutralizar su sentido insurreccional y peligroso que tiene para el establishment, según la estudiosa francesa Geneviève Bolleme.

Sin embargo, existe otra dimensión de la globalización que nos remite a una característica específica de la sociedad actual: la interconexión. Vivimos en un mundo que, de repente, parece que se ha hecho pequeño. Las distancias espaciales y temporales se han reducido considerablemente. Podemos saber, en tiempo real, lo que sucede a millones de kilómetros de distancia. La interconexión e interdependencia se han visto reforzadas con la llegada de la globalización.

Manuel Castells habla de los nuevos proyectos de identidad que están en camino. Los define como “callejones traseros de la sociedad, ya sea en redes electrónicas alternativas o redes populares de resistencia comunal. Los movimientos sociales libran una batalla con el poder por el control y el cambio de los códigos desde los que interpretar y dar sentido a la realidad. Hay un conflicto por la información – en el sentido de dar forma - a la realidad.

Es así, que en la última década, diferentes grupos han participado activamente en proyectos de producción de conocimientos comunitarios, así como en diversas iniciativas de acopio de información de dominio público no comercial, como las universidades pirata, o universidades libres. Pueden funcionar en internet, en línea, o bien, estructurarse en escuelas. La mayoría de las universidades piratas, reconocen a las universidades populares como sus precedentes en cuanto a estilo formativo y difusión cultural.

Lo que caracteriza a estas nuevas instituciones es una manera comunitaria, libre, autónoma y cooperativa de producir y concentrar información de dominio público. Ejemplo de estos nuevos centros productores de conocimiento son: Banco Común de Conocimentos – Platoniq, Universitat Pirata, Barcelona, Wikiversidad, Göteborgs Autonoma Skolas, Interflugs, Université Pirate, Francia, Universidad Tangente, Clajadep, LaHaine, Informal University in Foundation, Toronto Anarchist Free Univesity, Manoa Free Univesity, Free Univesity of Los Angeles, Univesity of Openess, Copenhagen Free Univesity, Univesidad Nómada, entre otras.
Sólo en la interacción comunicativa, las familias, los maestros, las comunidades, los barrios y la sociedad pueden construir un proyecto educativo útil, donde el trabajo sea de complementariedad y no de competitividad, de dominación u oposición.

El grupo Los Mocosos, con su canción “Señor Presidente” nos llevan esta semana con la música a otra parte: Ay Dios, ¿qué es lo que le pasa el jefe, comando?/ Será que su cerebro no está funcionando?/ ¿Será que no quiere pensar,/ en lo que pudiera pasar,/Si la mayoría de la nación/ Empieza a gritar: / Revolución, Revolución?/ Señor Presidente/ Lo que traes en la mente/ Es muy diferente / De lo que piensa tu gente/ ¿Quiénes son tu gente,/ señor Presidente?/ Son los que quieren creerte y verte fuerte, triunfar.

viernes, 16 de mayo de 2008

ÉTICA PARA ELBA ESTHER

Teresa Carreón

Hace unos días leí una nota fechada en agosto de 2005, que informaba acerca de un taller de sensibilización en formación cívica y ética para maestros, realizado en Mérida, Yucatán. Ahí, el director de educación primaria del estado en ese entonces, profesor Félix Novelo, afirmó en la inauguración, que "si el profesor no tiene una buena formación cívica y ética no la podrá inculcar a sus alumnos, de manera que tiene que predicar con el ejemplo".

Aseveró que "los planes de estudio sobre formación cívica y ética deben partir de la vida cotidiana de los niños en su contexto familiar, en la escuela y en la comunidad en general, porque de nada servirá aprender normas, recitarlas o contestar cuestionarios de hechos históricos o de héroes, si en la vida cotidiana las acciones y las actitudes, particularmente de los maestros, contravienen los principios cívicos y éticos de las relaciones con sus alumnos o entre maestros y los padres de familia".

De los resultados del mencionado evento poco sabemos, sin embargo, en el tiempo en que el gobernador de Jalisco, Emilio González, soltó en un evento masivo y con los micrófonos encendidos, tremendo recordatorio al 10 de mayo de sus detractores por haber entregado a la iglesia una enorme cantidad de dinero perteneciente al erario público, y regalar el día de las madres a las burócratas a su cargo, 83 bolsas de las marcas Tous y Coach, piratas, nos preguntamos acerca del valor de la enseñanza en general, y del aprendizaje de valores cívicos y éticos, en particular.

El civismo y la ética son filosofía moral. Aprender civismo ayudaría a las personas a recuperar el poder de la reflexión, de apropiación de las posibilidades vitales, que es a fin de cuentas, de lo que está hecha la libertad. Hegel afirmaba que el esclavo lo es porque no está conciente de sí mismo. Pero en el tipo de civilización en la que vivimos, esta tarea resulta espinosa, cuando nuestra conciencia está secuestrada por la necesidad de sobrevivir y el asedio desinformativo de los medios.

Un maestro que enseña civismo y tiene conciencia de sí, excita la capacidad crítica en sus alumnos, incentiva el análisis de los hechos que pasan y los que deberían ocurrir, haciendo de lado los dogmatismos y fundamentalismos religiosos, políticos y económicos. Sus enseñanzas ayudarían a esquivar las afirmaciones de que las cosas no pueden hacerse de otra manera, porque "así son", dejando de lado el dogmatismo de los poderosos y de sus lisonjeros y aduladores.

Promover y conducir el pensamiento lógico, el pensamiento crítico, el razonamiento, la búsqueda de información, o dicho de otro modo, realizar las tareas concernientes a la búsqueda del conocimiento, permitirá distinguir entre lo que resulta inaceptable para la dignidad humana y lo necesario para proteger y fomentar esa misma dignidad dejando de lado el pensamiento mágico para forjarse un criterio propio.

Fomentar la sana y poco usual costumbre de argumentar, transformaría las masas en pueblos interesados en la búsqueda de concebirse en voluntad común por medio del debate abierto y libre. Solamente así nos convertiríamos en una sociedad realmente plural y democrática, teniendo una opinión pública razonante y sólida, no degradada por oficiosos juniors gritones mañaneros a quienes se les han prestado los medios para difundir diariamente sus lisonjas al poder.Esas enseñanzas generarían ciudadanos que se saben y se sienten libres e iguales, exentos de cualquier manipulación ideológica.

Y es que está muy bien educar en habilidades y conocimientos, pero es esencial formar al que maneja unas y otros para que los desarrolle con buenos fines, educando ciudadanos responsables de su propia vida, que no son vasallos ni siervos, mucho menos esclavos, que participan en una sociedad de iguales, para que cuando entren en la vida adulta, aún y cuando aprendan física cuántica, sean capaces de discernir entre los valores que potencian la dignidad de los que la debilitan.

Sin embargo, el magisterio actual es de los peores pagados con respecto a la profesión social que realizan, además de su enorme desventaja frente a otras profesiones: un corredor de bolsa que es alfil menor de los señores de la especulación, y que está muy lejos de aportar algo al desarrollo social de la nación, se moriría de risa si conoce la cantidad que perciben mensualmente los educadores.

Sufren los preceptores una enorme afectación a sus derechos laborales, soportan pírricos incrementos a sus salarios, por lo que se ven orillados a cubrir dobles plazas o realizar otras actividades para complementar su salario, además de que ha sido permanente la violación al derecho de libertad sindical, siendo la principal promotora de todo esto, la líder vitalicia Elba Esther Gordillo, lideresa de un sindicato que gobierna persiguiendo un solo interés: acumular más poder y más dinero para su uso personal.

Así, los fines naturales de la educación pública de este país se marginan frente a los intereses económicos y políticos de la dirigente más temida por las administraciones panistas, a quien a cambio del voto corporativo del magisterio, le han cedido puestos de mucho poder en la Secretaría de Educación Pública: la Subsecretaría de Educación Básica y las delegaciones en los estados.

Y de todo lo anterior, diría Jorge Ibargüengoitia, las primeras víctimas son los educandos y los contribuyentes, los segundos.

Entrevistada en una ceremonia oficial de noviembre pasado, la dirigente Gordillo afirmó que "somos un sindicato pobre"; ahí mismo fue captada luciendo una bolsa Prada de colección, con valor de 30 mil pesos, algo así como cinco meses de sueldo de un profesor de recién ingreso.

Las condiciones para que un buen aprendizaje se logre, son el conocimiento profundo de la materia a enseñar, así como saber transmitir ese conocimiento; pero algo que se le olvida a la maestra que nadie ha visto que enseñe algo bueno, es ser congruente.

De ahí, la importancia del civismo y la ética, ya que impulsaría entre otras cosas, a resolver uno de los problemas centrales que enfrenta el país: la corrupción.

Pink Floyd hizo famosa la canción que escribió Roger Waters "Another brick in the wall", de su legendario disco "The Wall". Con su letra, me voy con la música a otra parte: No necesitamos ninguna educación/ No necesitamos que controlen nuestros pensamientos/ Ni sarcasmo oscuro en el salón de clases/ Profesores dejen a los niños en paz/ ¡Hey! ¡Profesores! ¡Dejen a los niños en paz!/ En conjunto es solo, otro ladrillo en el muro/En conjunto solo eres, otro ladrillo en el muro.

EL TRABAJO EN EL NEOLIBERALISMO

Teresa Carreón

Los incentivos que antes nos impulsaban a la búsqueda de un trabajo, sueldo decente, seguridad en el trabajo, derechos sindicales, les han vuelto la espalda a las jóvenes nuevas generaciones, que acceden al mercado de laboral sin esos alicientes, y además, se ven conminados a afrontar su situación de manera individual: sólo su esfuerzo y preparación podrán tener beneficios en un mundo competitivo.

Antes del siglo XVIII, el trabajo era una variedad de actividades con nombres diversos. Esas actividades estaban destinadas en su mayor parte a satisfacer las necesidades. El trabajo, por lo demás, bajo la concepción cristiana, era algo penoso, vinculado al pecado original. En los siglos XVII y XVIII se opera una transformación de la idea del trabajo: ya no es sólo un deber que responde a exigencias religiosas, morales o incluso económicas. En poco tiempo, el trabajo irrumpe como una potencia llena de valor. Para Locke es la fuente de la propiedad. Es Rousseau quien vincula el derecho a la propiedad de la tierra. Adam Smith lo considera como el factor principal de la riqueza. El trabajo, entendido como factor de riqueza, invade el pensamiento económico del siglo XVIII y llega a ser uno de los fundamentos principales de la sociedad.

El cambio en el concepto del trabajo se produjo en paralelo a una modificación del concepto del tiempo. El trabajo equivale a tiempo, luego el tiempo es oro. El patrón dispone del tiempo de la mano de obra del trabajador y debe evitar que se malgaste. No es el quehacer el que domina sino el valor del tiempo al ser reducido a dinero. El tiempo se convirtió así en moneda: no pasaba sino que se gastaba.

El trabajo se concibe como una mercancía más, que está sujeta a las oscilaciones de la oferta y de la demanda y cuyo equilibrio determina el salario justo y evita el desempleo.

Tras veinte años de políticas neoliberales, se ha producido un aumento de las desigualdades en el conjunto del planeta, con su correlato de crecimiento de la pobreza, de la exclusión y de la dualización de la sociedad, para constatarlo, basta remitirse a los informes anuales sobre desarrollo humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, o a los estudios de la misma Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Por otra parte, el desempleo en el mundo ha alcanzado en la actualidad su nivel más elevado desde la gran depresión de los años 30. Más de 800 millones de seres humanos están en la actualidad desempleados o subempleados. Estamos asistiendo a una mutación social y psicológica de gran envergadura, al paso de un mundo seguro a un mundo incierto. Al cambio de la “seguridad” por el “miedo a ser despedido” en una economía con un gran número de desempleados y con una caída real de los salarios.

En nuestro país, con tan sólo 12 minutos de trabajo de un obrero se paga su salario mínimo; el resto de horas laboradas es la ganancia de las empresas, industrias y del gobierno-patrón. El dato es resultado de una exhaustiva investigación del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM), de la Facultad de Economía de la UNAM, titulada “Estragos del neoliberalismo en México 2008”, la cual concluye que en este país la polarización económica se agrava día con día.
Asistimos a un fraccionamiento y diferenciación de las condiciones laborales. Los empleos irregulares crecen y conllevan salarios bajos, pocas prestaciones, malas condiciones de trabajo y formación, pocas oportunidades de ascenso; lo que implica un aumento del número de trabajadores empobrecidos; es decir, personas con trabajo cuyos ingresos están por debajo del nivel de la pobreza.

Los académicos de la UNAM demuestran en su estudio que la respuesta al desempleo y la informalidad laboral han sido la migración y la subcontratación. Plantean que, a mayo de 2008, la mayor parte de la población ocupada no tiene prestaciones; que ahora, muchas familias se ven en la necesidad de que varios de sus miembros tengan que trabajar para completar el gasto, o bien tienen varios empleos, mientras la autoridad laboral no ha impedido el hecho de que haya una masiva violación a los contratos colectivos.

La mayoría de los indicadores económicos y sociales, tales como tasas de crecimiento económico, tasas de desempleo, tasas de inversión y productividad, crecimiento de las desigualdades sociales y nivel de pobreza, han sido negativos. Sin embargo, los grupos sociales que sí se han beneficiado, son los sectores más pudientes y las clases empresariales que han visto su estándar de vida y niveles de renta mejorados sustancialmente.

Podemos constatar que la actual economía global está generando desequilibrios sociales graves en el planeta. Esto genera una paradoja fundamental, pues al mismo tiempo que se acrecientan las separaciones sociales, se nulifica la capacidad, e incluso la voluntad, de los gobiernos para adoptar medidas de compensación o mejora.

China y Vietnam son ya el “gran ejemplo” en el mundo en cuanto a crecer a costa de la sobreutilización de la mano de obra. Lo más preocupante es que México forma parte de la lista de naciones que ofrecen como prerrogativa bajos salarios como atractivo para los empresarios, y es ya una de las naciones con mayor grado de explotación laboral, lo cual representa “un paraíso para las inversiones”.

La mundialización viene acompañada de una tendencia a reducir por doquier el papel del Estado, lo cual se pone de manifiesto en los recortes del gasto público, un menor apoyo político a las medidas redistributivas y una liberalización generalizada de los mercados, entre ellos el de trabajo. Estamos frente a un momento de desigualdades crecientes, y la necesidad cada vez mayor de compensar a quienes resultan perjudicados por la mundialización.

México está en los primeros lugares de la lista de naciones que pagan peores sueldos en América Latina. Así, el resultado de un año y cuatro meses de gestión del actual gobierno, los sindicatos y especialistas en temas laborales coinciden en que Felipe Calderón “sí es el presidente del empleo, pero del empleo precario y de los salarios miserables”.

Los Tigres del Norte tienen una canción que se denomina “Trabajo por mi cuenta”, y frente a este largo fin de semana, será la canción que me llevará con la música a otra parte: Yo no soy su mandadero/ para andar de arriba abajo/ al patrón voy a mandar/ por un tubo y no me rajo/ lo que si les aseguro/ voy a cambiar de trabajo/ Yo soy humano no soy un burro/ pa’ abusar de mi nobleza/ ya se acabaron los tiempos/ que agachaba la cabeza/ mientras unos trabajamos/ otros hacen las riquezas/ Trabajando por mi cuenta/ pa’ los frijolitos saco/ de perdida tengo el gusto/ de que a nadie le trabajo/ ya se acabaron los tiempos/ cuando andaba yo de gato/ Yo soy alérgico a los patrones/ por eso es que he renunciado/ las tortillas no me faltan/ no hay porque andar agüitado/ Dios aprieta mas no ahorca/ es un dicho comprobado/ No piensen que soy un flojonazo/ mantenido por la vieja/ si me ven gastando lana/ no se quiebren la cabeza/ puede que me ande moviendo/ en lo que la gente piensa.

SER MADRE: ¿SACRIFICIO O SATISFACCIÓN?

Teresa Carreón

La maternidad es una construcción social que ha ayudado a consolidar la sociedad que vivimos actualmente. La antigua familia se transmuta y desarrolla nuevas funciones, nuevos roles, diferentes axiomas para vivir la maternidad y todo aquello que la familia supone en general. A las madres les resulta paradójico vivir en desacuerdo con su rol y empeñarse en cumplir con un modelo de familia tradicional y rígido.

Ana Belén Jiménez Godoy, investigadora de la Universidad de Murcia, España, publicó en la Revista de Antropología Experimental “El mito de la madre sacrificada, un modelo de género” (2001) en el que afirma que “algunas funciones de la madre han sido asumidas sin reparo como naturales, sin plantearnos siquiera que son funciones fruto de unos relatos sociales derivados de nuestras normas culturales”.

La madre ha estado enmarcada a lo largo del tiempo en el mundo de lo privado, en el que el destino de esa mujer ha sido siempre la conservación, el cuidado de los demás, sin reserva alguna.

La madre ha simbolizado en diferentes culturas la tierra o el firmamento, símbolos relacionados con la protección, con el abrigo de sus criaturas, con la vigilancia, con la función nutricia, con el rehacer el proceso evolutivo del niño y su desarrollo tanto emocional como cognitivo. La madre en definitiva, obtenía como destino al serlo el sacrificio en pro del bienestar de sus hijos, por lo que su vida era vivida a través de la de sus hijos.

El destino de las madres ha estado relacionado con una fuerte vinculación emocional con sus hijos, que la vuelve vulnerable. A los hombres, representantes en las sociedades patriarcales, de lo público, se les tutelaba sin embargo, con argumentos y leyendas protagonizadas por el típico héroe que debía separarse de su familia para crecer y así hacerse invulnerable a una vida íntima, en favor de adquirir una fuerza necesaria para poder reinar. Esto se ha sustentado bajo la "creencia de que las emociones no sirven para crecer en el reino de lo público".

La madre ha estado más que custodiada por los mitos, leyendas y narraciones populares que la presentan abnegada, llorosa, inapetente cuando el alimento no alcanza, sacrificada, benevolente, dadora, y de energía sin reservas, pero el costo que ha tenido que pagar por ello, es el de quedarse sin apoyo y sin participación corresponsable de su pareja.

Parece que la creencia de que realizar sacrificios fuera fruto del amor, y no fruto de una exigencia social. Esta creencia en el sacrificio ha servido para mantener dentro del hogar a las madres, sin que esto sea percibido como castigo por ellas, por lo que se abriga y se premia. Si no, revisen queridos lectores los discursos de los avisos comerciales, así como la parafernalia de la celebración del 10 de mayo.

Pero los sentimientos contradictorios de las madres de hoy suelen ser habituales, Las expresiones de estas madres delatan una mezcla de amor incondicional con culpabilidad, una especie de mezcla entre orgullo y resignación. En realidad, asumir el sacrificio es asumir el premio, es afirmarse a sí misma que es la mejor madre.

¿Debe ser asumido como natural o como discurso social? ¿Es un modo de control social o una elección de vida? ¿Se puede ser crítico ante este destino?

Las ideas de género que intentan desvincular el rol materno del género femenino y que apuntan a un remarcar el autocrecimiento de la vida personal de la madre, su autoestima y su autorrealización, parecen reafirmar oscuros sentimientos contradictorios. Se percibe como ser mala madre y la falta de tiempo dedicado al cuidado de los hijos, puede percibirse como abandono, el anhelo por el crecimiento personal se puede vivir como egoísmo y los sentimientos resultantes pueden generar depresión, culpabilidad, impotencia, etc.

Este miedo a ser mala madre, seguido de la creencia del pensar que el destino de los hijos depende única y exclusivamente del esfuerzo de las madres, puede quedar reflejado en un pánico generalizado a que sus hijos desarrollen problemas psicológicos, realidad que sería apreciada por ella (y por los demás), como el símbolo de su fracaso como madres, lo que puede funcionar como profecía autocumplida.

Y así, hoy las madres se enfrentan a un marco mayor de sacrificio y a una doble culpabilidad.

Con ello, se ha generado un mito de oposición: la creencia de que el trabajo laboral y compartir las tareas con el hombre se opone sistemáticamente al cuidado y el cuidado se enfrenta a la vez, a la realización personal. Por ello, las madres de hoy temen el crecimiento propio a favor de un yo más autorrealizado. La amenaza de la buena madre ahora, es asumir más roles que los de una madre cuidadora.

Los más recientes estudios sociológicos sobre la mujer (Alberdi, 2001) revelan que la maternidad está dejando de ser un destino femenino para pasar a ser una opción.
En el proyecto de crecimiento personal de la mujer hoy, se incluye entre otros, ser madre, como camino trascendente y escogido a voluntad, en el que se incluye la pareja para tal opción, traduciéndose esto en una maternidad como fuente de satisfacción y no de sacrificio.

¿Se recuperará la mujer alguna vez del peso de la creencia que debe sacrificar sus esfuerzos por el prójimo?

Despojarnos de estos mitos puede ayudar a que ambos padres se incorporen a ser cada vez más partícipes de la vida íntima y contribuyan al crecimiento conjunto, dejando atrás los esquemas del héroe sin vínculos afectivos.

Este 10 de mayo, yo me voy con la música a otra parte con la canción de Violeta Parra “Hijo que tiene a sus padres”, repitiendo una parte que dice: yo proclamo la gallina/como la madre ejemplar/ que al hijo al salir del huevo/ le enseña la realidad.

SANDRO Y EL PETRÓLEO

Teresa Carreón

La economía mundial seguirá siendo fuertemente dependiente de lo que ocurra con el mercado del petróleo, y por ello, asistiremos a una creciente exacerbación de los conflictos por controlar el recurso. Ello ocurrirá precisamente porque el petróleo es la fuente de energía primaria más importante.

Esta importancia estratégica del petróleo ha significado que la magnitud de los intereses en juego se expresen bajo todas las formas, desde la diplomacia hasta la guerra. ¿Quién puede negar que la falsa acusación de Bush y de Blair sobre la existencia de armas de destrucción masiva de Irak no tenía olor a petróleo? ¿O que el Gobierno de los Estados Unidos no tendría la preocupación que tiene por Chávez, si Venezuela no tuviera los inmensos recursos petroleros que posee?

La inestabilidad de Medio Oriente tiene que ver con los recursos de hidrocarburos es también una cuestión indiscutible. Más allá de las cuestiones religiosas, raciales, políticas o de cualquier otra índole, lo que se dibuja detrás del desolador escenario de conflictos, guerras y muerte es una lucha cruel y despiadada por el control del recurso petrolero.

Es casi una obviedad decir que la preocupación por disponer de recursos energéticos forma parte de la agenda indispensable de cualquier gobierno medianamente racional. En particular desde la crisis del petróleo de los años setenta del siglo pasado, quedó claro que no se puede pensar siquiera en el crecimiento económico sostenido de ningún país, si no se tiene una clara estrategia en materia de recursos energéticos.

Alfredo Félix Blanco escribió "Argentina, Petróleo y Energía - Consideraciones sobre una crisis que viene" (en Observatorio de la Economía Latinoamericana Nº 43, mayo 2005). Donde afirma que Argentina es un claro ejemplo de un país naturalmente rico que hoy se encuentra empobrecido gracias a las condiciones impuestas por el sistema dominante.

Durante muchos años la fuerte presencia estatal en materia de hidrocarburos y de energía fue el rasgo distintivo de la política de esa nación. Decisiones equivocadas, y a veces deliberadamente equivocadas, mostraban una creciente incapacidad de potenciar y hacer eficiente al sector. Esa realidad de empresas públicas sobredimensionadas en personal, con bajo nivel de inversiones e incorrecta asignación de sus recursos y la crisis de las finanzas del Estado y de la economía en general, sumadas a un marco ideológico alentado internacionalmente (el denominado Consenso de Washington), crearon el ambiente propicio para la experiencia de privatizaciones y desregulaciones de la década del noventa.

Con el visto bueno, y a veces, la presión de organismos internacionales y con el apoyo de la mayoría de la sociedad argentina que en materia de empresas públicas no hacía diferencias cuando demandaba “que las regalen para que no sigamos perdiendo”, Argentina otorgó a empresas privadas la "concesión temporal de explotación" por 25 años de los yacimientos de hidrocarburos con todas las reservas comprobadas. En ese periodo también privatizó y desreguló fuertemente todo el sector de energía eléctrica.

En un mundo en que las disputas por las fuentes de energía explican muchos de los conflictos bélicos, donde los países consideran a la energía un factor esencial que propicia su desarrollo, el error principal del Argentina no fue sólo privatizar de una forma escandalosa donde las sospechas de ilícitos son la nota destacada, sino que lo hizo apartando al Estado de sus responsabilidades más elementales.

El Estado argentino de los noventa abandonó sus apremiantes obligaciones de control al sector privado, desmanteló las estructuras jurídicas y de recursos humanos para el ejercicio de sus facultades y se negó a asumir el rol de planificador de una política energética.

El 16 de Febrero de 1999 cuando un apagón dejó sin energía inicialmente a mas de doscientos mil servicios (casi ochocientos mil personas) y colapsó el sistema eléctrico de Buenos Aires, se tomó conciencia que la restricción energética era una realidad y que las estrategias de los noventa de privatizar todo sin control parecían no garantizar los resultados de eficiencia prometidos.

Argentina ya no tiene crédito externo y sólo puede obtener recursos de los bolsillos de la propia población, por ello los recortes salariales a los trabajadores estatales y a las jubilaciones y por ello también el temor de los ahorradores a que el gobierno eche mano de sus depósitos.

En su estrecha política económica, el gobierno argentino en ningún momento pensó en obtener fondos a través de mayores impuestos a las grandes empresas que se beneficiaron con las privatizaciones de los servicios públicos en la década del 90 o a los capitales financieros. Ni siquiera es capaz de lograr que paguen sus abultadas deudas los empresarios argentinos que se hicieron cargo del servicio del correo postal y de los 33 aeropuertos de todo el país. Entre ambos, le deben al Estado alrededor de 300 millones de dólares en pago por el impuesto que les corresponde. Pero ambos alegan que las grandes inversiones que realizaron les impiden cumplir con este compromiso.

Como siempre, los empresarios no arriesgan sus capitales sino que invierten lo que obtienen de los usuarios y se valen del Estado, al cual siempre critican, para continuar engrosando sus fortunas.

En nuestro país, esta semana, se publicó una nota acerca de una mujer gaucha que está dispuesta a vender su pulmón a Sandro, el famoso intérprete argentino de 62 años de edad, quien se debate entre la vida y la muerte en espera de un transplante cardiopulmonar.

Blanca Jiménez justificó su idea argumentando que "pedí ayuda a las autoridades porque estamos por quedar en la calle y nadie nos quiso dar solución; así que decidí donar un órgano, no me queda otra posibilidad.” Por ello, publicó en un periódico de la provincia de Tucumán, Argentina “Vendo un riñón o un pulmón para comprarme una vivienda”.

Al vender el pulmón que el intérprete necesita, evitaría perder su casa, ante el riesgo inminente de ser desalojada de su casa con sus cinco hijos. Además, explicó que el sueldo de su esposo no cubre el presupuesto familiar ni el alquiler de una vivienda. Ante este tipo de datos, sólo queda tomar una decisión firme frente al asunto de los energéticos.

El debate sobre la reforma energética ya inició y aunque los legisladores no se han puesto de acuerdo aún sobre la agenda, la ciudadanía ya ha empezado a emitir su opinión. Por eso, aquí les dejo la canción de Sandro, “Mi amigo el Puma”, porque yo, me voy con la música a otra parte: Tiene el cabello negro/ Y ojos color marrón/ Mira siempre de frente/ Con mucha decisión/ Y frente a las mujeres/ Pierde su timidez/ Sonríe dulcemente/ Pero con altivez/ Ese es mi amigo el puma/ Dueño del corazón/De todas las mujeres/ Que sueñan con su amor/ Cuando quiere una chica/ Él sabe conseguir/ Todo lo que pretende/ Con sólo sonreír.

PREJUICIOS

Teresa Carreón

Esta semana falleció el comediante y arquitecto Miguel Galván. Sin juzgar el talento del artista, recuerdo un anuncio televisivo que avisaba su participación en un programa de revista. Aparecía Galván sentado junto a Ninel Conde y afirmaba que estaba ahí con toda su fealdad, como justificándose por serlo.

En el velorio del cómico personaje, otro comediante Carlos Benavides, informaba que “Dios le dará alas a este feo de gran corazón. Se nos fue un feo”.

Parecería que Miguel Galván hubiera nacido en Suecia y debiera disculparse por no ser lo suficientemente atractivo como para ser considerado ser humano. Ser feo en esta época es peor que cometer un homicidio, donde los estereotipos de belleza han sido proporcionados por la revista Playboy o por los concursos de belleza o los intereses del mercado, cualquiera que no tiene la piel blanca, o es medianamente “pasable” estéticamente hablando, se siente algo más que un infractor de la ley.

En nuestra cultura, se ha demostrado que respondemos inicialmente mucho más favorablemente a aquellos que percibimos como físicamente atractivos. Ser guapo se presenta como una cualidad relacionada con una amplia gama de aspiraciones deseables como el éxito, popularidad y a menudo felicidad.

Estos juicios ligados al atractivo de la persona comienzan muy pronto en la vida y reflejan evidentemente actitudes similares y evaluaciones hechas por los profesores y padres. No sólo los maestros parecen interactuar menos con el niño no atractivo de la escuela, sino que los propios compañeros reaccionan también de modo desfavorable.

Ante la pregunta de un adulto, al ver alguna travesura infantil ¿quién lo ha hecho?, la culpa recae probablemente en el niño no agraciado, si éste se encuentra cerca del cuerpo del delito. A medida que el niño va creciendo probablemente no sea discriminado en tanto su tarea impresione por su eficiencia, pero apenas decaiga su rendimiento, la persona menos atractiva recibirá más sanciones que las otras. Esto tan injusto, ha sido comprobado por estudios realizados al respecto.

El atractivo físico es determinante en la elección de la pareja: 28,000 lectores del Psycology Today indicaron que el atractivo era “esencial” o “muy importante” para el ideal de pareja. Este desproporcionado interés llevó a Susan Sontang a oponerse a la convención social que la edad realza a un hombre, pero destruye progresivamente a una mujer.

La escritora señaló que a las mujeres se les enseña desde pequeñas a cuidarse “de un modo patológicamente exagerado” en lo relativo a la apariencia. Los hombres, aseveró, sólo necesitan tener la cara limpia pero, una mujer “es una tela en la que ella pinta un retrato revisado y corregido de sí misma”.

Existen prejuicios sociales que catalogan a las rubias como personas con poco seso. A las personas de la tercera edad se las considera estorbos. A los indígenas se les imagina como niños tontos. A los jóvenes se les confunde con delincuentes. Esas conductas están llenas de prejuicios, y evitan la igualdad y la equidad a cualquier precio.

En contraste, recién se acaba de publicar un estudio que manifiesta que “la inteligencia tiene caderas anchas”, esto es, las mujeres con caderas anchas tendrían mayor coeficiente intelectual.

Un informe realizado por científicos de la Universidad de California, Estados Unidos, asegura que las mujeres de caderas anchas tienen un mayor coeficiente intelectual, al igual que sus descendientes. Los especialistas llegaron a semejante conclusión tras haber entrevistado a 16 mil mujeres, de las que recogieron sus características antropométricas y la puntuación en diversos exámenes de inteligencia. Luego de analizar los datos recabados, advirtieron que las féminas curvilíneas y sus hijos habían obtenido mejores resultados que otras mujeres de distinta masa corporal y explicaron esta diferencia alegando que la grasa acumulada alrededor de caderas y muslos contiene niveles más altos de ácidos grasos omega 3, esenciales para el desarrollo del cerebro durante el embarazo.

Tener caderas anchas parece ser realmente una ventaja ya que hasta el momento se había dado a conocer que estas mujeres son más fértiles y tienen menos problemas cardíacos. Aquellas que tienen más de 100 centímetros de cadera están menos expuestas a sufrir problemas ya que la grasa acumulada en la zona actúa como poderoso antiinflamatorio natural. “Mujeres con cintura de avispa y caderas marcadas viven más años que aquellas de figura más escurrida”, aseguró el médico español José Luis León, “esta opinión no es producto de ningún capricho ni tendencia discriminatoria, es la consecuencia de unos niveles más altos de un sustancia requerida para un mejor funcionamiento físico”, aseveró. Las caderas anchas favorecen el parto, alargan la vida, previenen los problemas cardíacos, entre otros aspectos que seguramente se irán descubriendo paulatinamente y ahora también destacan la inteligencia que tiene una mujer.

Así, sometidos a un mar de prejuicios, nos enfrentamos a un debate sobre la reforma energética, del cual se desconoce aún el límite de tiempo y, que estará poblado de malos y buenos, de feos y bonitos, de “nacos y yuppies” y cuyo resultado arrojará cambios definitorios en la economía no sólo del presente sino del futuro de nuestro país.

Jaime López escribió la canción “Chilanga Banda” y la música que esta semana me lleva a otra parte dice: “Pachuchos, cholos y chundos,/chinchinflas y malafachas./Acá, los chómpiras rifan/y bailan tibiritabara./Tranzando de arriba abajo,/ahí va la chilanga banda/chinchín si me la recuerdan/carcacha y se les retacha.”