viernes, 7 de noviembre de 2008

DE CONSUMISMO Y BASURA


Teresa Carreón


Recientemente, un benévolo lector de esta columna –Francisco Díaz Zirahuén- me envió un documental llamado "La historia de las cosas" (Story of stuff), película animada que explica de una forma muy sencilla cómo funciona la cadena de producción en el mundo actual. Expone gran cantidad de conexiones entre diferentes aspectos ambientales y sociales, tratando respaldar la idea de crear un mundo más sostenible.

La película es narrada por su autora Annie Leonard, quien es experta en comercio internacional, desarrollo sostenible y salud medio ambiental, con más de 20 años de trabajo de investigación en fábricas y vertederos alrededor del mundo. Annie revisa los procesos de producción actual y mira todos los detalles que generalmente pasan inadvertidos por todos: niños trabajadores, empresas tóxicas, deforestación, mostrando a nuestros ojos lo defectuoso, deficiente y realmente perverso que es su funcionamiento.

Aunque sea un análisis desde los Estados Unidos, sus patrones consumistas se han impuesto en casi todo el mundo y por ende, de la producción de basura, muestra fallas y debilidades en la producción y el consumo de una manera sencilla, animada, directa y muy didáctica, por lo cual, debería pasarse en las escuelas.

En el documental se advierte claramente por qué lo que compramos diariamente es basura y hasta dónde ha llegado la falta de conciencia y sentido sensible por la naturaleza, ya que compramos una cosa y a los seis meses la estamos botando sin pensar el daño que le causamos al medio ambiente.



Como consecuencia directa del capitalismo y de la mercadotecnia (cuyos objetivos son crear nuevas necesidades en el consumidor para aumentar las ventas de los productos), el consumismo se desarrolla a lo largo del siglo XX. El consumo alimenta la predisposición de usar y tirar muchos productos, así como la baja calidad de algunos que conllevan un período de vida relativamente bajo, los cuales son atractivos por su bajo costo pero a largo plazo salen más caros, y son más dañinos para el medio ambiente, ya que rápidamente los productos recién adquiridos, se convierten en basura.

En el documental se muestra cómo antes de convertirse en basura, los residuos han sido materias primas que en su proceso de extracción, generalmente, proceden de países en desarrollo. En la producción y consumo, se ha empleado energía y agua. Y sólo siete países, que constituyen el 21 por ciento de la población mundial, consumen más del 50 por ciento de los recursos naturales y energéticos de todo el planeta. Basta recordar que la sobreexplotación de los recursos naturales y el incremento de la contaminación, amenazan la capacidad regenerativa de los sistemas naturales.

El tema realmente es significativo, si recordamos la película Wall-E (Pixar producida conjuntamente con Walt Disney Pictures), que cuenta la historia del pequeño robot en la Tierra en el año de 2700. Wall-E significa Waste Allocation Load Lifters - Earth (levantador de carga de residuos, clase-terrestre). El robot Wall-E está programado para limpiar la tierra infestada de basura. En la película todo el mundo ha abandonado el planeta terrestre y se ha ido a vivir a una estación espacial: Axiom, mientras una inepta empresa, Buynlarge, debe limpiarlo por medio de millones de robots, para convertirlo nuevamente en un planeta habitable.

El programa de limpieza falla porque todos los robots fueron descomponiéndose, a excepción de uno solo: WallE, que está solo en su misión. Cada noche carga su energía para luego en el amanecer empezar a compactar basura.

Después de pasar 700 años limpiando la Tierra, Wall-E encontró artefactos extraños: un cubo Rubik, un foco y su objeto más preciado: un reproductor VHR con el film: Hello, Dolly! en su interior, el cual observa cada noche.

Una robot llega al planeta para verificar y evaluar el avance de la limpieza realizada -Eva- y Wall-E se enamora de ella, por lo que la seguirá hasta su nave espacial. El personaje robótico que tiene una mirada tierna y profunda, le muestra al mundo su futuro con notable inocencia.

Pero como fue narrado en la película de Wall-E, el problema de los residuos y su eliminación, se ha convertido en un problema global que ocasiona un enorme gasto social, económico y ambiental para toda la población.


La planeación correcta de los residuos presupondría la clasificación eficiente de todos los desechos, evitar al máximo el derroche de materias primas y en lugar de un sistema de producción, consumo y eliminación, se debería tener un proceso cíclico de producción, donde la mayor parte de los residuos de la producción así como del consumo sean reintegrados al ciclo productivo de la misma forma que la naturaleza lo hace.

Otra alternativa denominada "Basura Cero", exige cambios de raíz en la forma que los residuos fluyen en nuestra sociedad, el objetivo principal de esta idea es generar un sistema industrial que dirija la recuperación de los residuos en vez de su eliminación, involucrando a todos los actores del problema.

Por su parte, las acciones que reducen el consumismo son considerar diversas opciones en un producto antes de su adquisición, como son su impacto en la salud, en el ecosistema y en la economía local y personal, también el motivo que hace requerirlo, si es una necesidad concreta o creada artificialmente por medio de la publicidad o la moda.

Es el momento de recorrer el nuevo camino de sustentabilidad y equidad en la distribución de la riqueza en el planeta. Plantearse vivir en un planeta solidario, humano y de respeto entre los seres humanos será la opción a elegir, si se desea mantener vigente a la humanidad.

Pero mejor yo me voy con la música a otra parte con la canción "Al fin" (At Last), interpretada por Etta James, la cual es el tema de la película Wall-E: Por fin/Mi amor ha triunfado/Mis solos días han terminado/Y la vida está como una canción.

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