sábado, 25 de octubre de 2008

AÑOSOS FAMOSOS



Teresa Carreón

La salud física no es el único elemento del envejecimiento sano: para envejecer sanamente es necesario un estado de salud integral que abarca la salud física, la económica, la mental y la social.

La llamada tercera edad es una época de cambio y, normalmente, este cambio no es muy cómodo que digamos. Con el paso de los años, las personas mayores empiezan a sucumbir a las enfermedades, al cansancio o al maltrato social y, si se puede, hasta el familiar.

Quienes se dedican a asesorar a las personas que van acumulando años acerca del modo en que pueden mejorar su calidad de vida, refieren que hacer frente a estos cambios es un elemento importante del envejecimiento sano. Se aconseja primero, no incurrir en la equivocación de limitar la vida social solamente a la pareja o a un círculo de amigos cercanos. Integrarse a otros grupos de gente, realizar nuevas actividades y seguir involucrado con el resto del mundo es una de las mejores fórmulas para mantenerse vigente y con bastante ánimo.

Una de las mejores maneras de ocuparse en la tercera edad, podría ser realizar actividades como consultor o maestro de la especialidad en la que se haya desempeñado el longevo en cuestión. La idea es no pasar los días solo dentro de su casa.

El segundo método de envejecimiento psicológicamente sano es involucrarse en acontecimientos sociales. Las conferencias, las exposiciones están esperando ser atendidas por personas que tengan el tiempo suficiente para ser partícipes de esos acontecimientos. Intentar seguir siendo dinámico y activo como sea posible, evita el aislamiento social y es una de las llaves al envejecimiento sano y a la salud en la vejez.

Otro método, y muy recomendado para el envejecimiento sano, es ir de vacaciones hacia alguna parte en la que nunca se ha estado antes. La afluencia constante de nuevas experiencias y de acontecimientos memorables es un elemento importante para vivir un envejecimiento saludable. Sin ellos, la mente llega a ser añeja y se comienza a anidar en las cosas que sucedieron hace 20 ó 30 años, simplemente porque ya no hay sucesos emocionantes o interesantes en la vida.

El envejecimiento sano implica más cosas que simplemente ejercitarse. Desafortunadamente, la mayoría de las guías sanas del envejecimiento omiten la combinación del bienestar social, económico, mental y físico. De alguna manera, se asume que se puede hacer frente a las presiones del envejecimiento simplemente activándose por 30 minutos al día o ejercitándose hasta quedar con la cara azul por el esfuerzo. Por lo tanto, si se está buscando una clave para envejecer sanamente, habrá que seguir los pasos de veteranos famosos como Mandela o Annan.


Esos destacados ex dirigentes internacionales y Premios Nobel fundaron en julio de 2007, durante el 89 cumpleaños del líder sudafricano Nelson Mandela, el grupo The Global Elders (Los mayores globales), una suerte de consejo de ancianos cuyo propósito es ayudar a la resolución de conflictos mundiales.

Según el ex secretario general de la ONU Kofi Annan, los más ancianos son quienes más pueden ayudar con su consejo en las situaciones difíciles. El gremio cuenta con un capital inicial de 18 millones de dólares y además de Annan y Mandela pertenecen, el arzobispo sudafricano Desmond Tutu, el Premio Nobel bengalí Mohammed Yunus, el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, el birmano Aung San Suu Kyi o la esposa de Mandela, Graca Machel.

La idea surgió a raíz de una iniciativa del rockero británico Peter Gabriel y el empresario Richard Branson, quien también celebró su cumpleaños en Johannesburgo en esa fecha.

"Hemos reunido unos 1,000 años de sabiduría colectiva", dijo Peter Gabriel.

La integridad moral y la experiencia de este pequeño, pero decidido grupo, podrían ayudar a resolver los grandes problemas en un contexto mundial. Los miembros del consejo "ya no tienen que hacer carrera, ganar elecciones o contentar a sus distritos electorales", ha sentenciado el expresidente de Sudáfrica.

Como se ve, ya sin la prisa del éxito, sin la presión económica, con el futuro económico garantizado, cualquier persona añosa podría unírseles y pastorear a los países que andan dando tumbos en lo económico, político o social y con ello, llevar una vejez sobresaliente.

Hace poco, Paul McCartney se encontró con un músico que tocaba el piano en un hogar de la tercera edad. -Espero que no te importe- le dijo el pianista a Paul -pero suelo tocar algunas de tus canciones y la más popular es "Cuando tenga 64 años", cuya letra dice: Cuando sea más viejo y se me caiga el pelo/ Dentro de algunos años/Seguirás regalándome por San Valentín/Por mi cumpleaños una botella de vino/Si hubiese estado fuera hasta las tres menos cuarto/Cerrarías la puerta/Aún me seguirás necesitando, aún me seguirás alimentando/Cuando tenga sesenta y cuatro años…



-Sólo que he tenido que cambiarle el título -prosiguió el pianista -porque 64 años le parece una edad demasiado joven a mi público. Ellos ya no los cumplen. Así que cantó "Cuando tenga 84 años". Entonces McCartney respondió: -Si ahora escribiera esa canción, probablemente la titularía "Cuando tenga 94 años".

Resulta que cuando Paul escribió esta canción era tan joven, que pensó que "muy viejo" era estar en los 64. Ahora que ha llegado a esa edad, ha pensado en hacerle cambios.

Y es que en los años 60 nadie podía imaginar a un rockero de 64 años, porque el rock and roll acababa de nacer y era una cosa sólo de jóvenes. Pero el éxito y la supervivencia del rock han traído consigo inevitablemente, el envejecimiento de sus exponentes. Puede ser que a un adolescente de hoy no le extrañará ver un beatle sesentón, como lo hubiera sido a quienes eran jóvenes en los 60.

Por eso, mejor yo me voy con la música a otra parte: Tú también serás vieja/Y si me lo pides/Podría quedarme contigo/Podría quedarme cerca, reparando un fusible/Cuando tus luces se hayan ido/Puedes tejer un suéter junto a la chimenea/El domingo por la mañana ir a dar un paseo/Arreglando el jardín, cortando las hierbas/Quién podría pedir más/Aún me seguirás necesitando, todavía me seguirás alimentando/Cuando tenga sesenta y cuatro años.

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