viernes, 11 de junio de 2010

SÓLO POR PARECER ILEGALES

 

Teresa Carreón

A Anastasio Hernández y Sergio Adrián Hernández Güereca

¿Conocerá la señora gobernadora Brewer los resultados de sus decisiones? La mayoría republicana que en la Asamblea del pasado mes de abril, aprobó la Ley SB 1070, promulgada cinco días después por la gobernadora de Arizona, sólo ha servido para fortalecer y acentuar los sentimientos racistas. En menos de 60 días, bajo la fiebre de esa legislación, las policías fronterizas han cometido delitos atroces, abriendo mayormente las nunca contenidas fauces del monstruo de la discriminación racial.

Debido a los recientes asesinatos de Anastasio Hernández Rojas, así como del menor Sergio Adrián Hernández a manos de la Patrulla Fronteriza estadounidense, Ricardo Bucio, presidente del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED), comentó que ha quedado demostrado el clima de intolerancia que se vive en Estados Unidos en contra de personas que por su apariencia física son criminalizadas, lo que es producto de expresiones extremas de racismo y xenofobia.

A su vez, jerarcas religiosos, académicos, y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) han repudiado también los homicidios de nuestros connacionales. Académicos de la UNAM aseguraron que si el gobierno mexicano no toma una posición más firme, digna y estratégica en la defensa de la población de la zona fronteriza, se incrementarán los casos de agresiones y asesinatos de nuestros paisanos. Al aumentar la presencia de guardias en la frontera, se ha elevado la violencia en esa región, por lo que el escenario no podía ser peor.

No sólo en el apellido o en la forma violenta de morir se parecen estos casos: los autores son los mismos. La ley Arizona ha hecho que se disparen estos execrables sucesos donde se confirma –una vez más-, que la Patrulla Fronteriza está fuera de todo control.

Con la amargura como único sabor de boca, sólo nos queda junto con los muertos en la frontera, los de Copala, los del caso ABC y los de las mineras, esperar el regreso del presidente y su comitiva que alegremente viajaron a Sudáfrica para ver un partido de futbol. Por eso, mejor me voy con la música a otra parte con la canción de Los Tigres del Norte titulada “Como la vida sin futbol”: Cómo me dices que lo nuestro se termina, /Que ya no aguantas otro día la situación, /Que estás cansada de futbol por donde quiera, /Que el amor por la playera se volvió mi religión, /Dices que todo se volvió de la patada, /Que estás celosa ya de la televisión, /Yo te comprendo, pero aguántame un momento /Ya verás que al medio tiempo, buscaremos solución…

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