viernes, 11 de diciembre de 2009

MUNDO SALVAJE


Teresa Carreón Granados

Alberta Alcántara Juan y Teresa González Cornelio coacusadas con Jacinta Francisco Marcial de secuestrar a seis agentes armados de la AFI-PGR que llegaron a extorsionar y robar a la comunidad ñañhú de Santiago Mexquititlán, Querétaro, en marzo de 2006, siguen presas desde entonces. Y paradójicamente, en su caso el ministerio público ahora sí presenta conclusiones acusatorias y al “impartir justicia” solicita que se les imponga la pena máxima que podría alcanzar más de 50 años de prisión.

Por otra parte, se han cumplido seis meses de la horrenda tragedia que calcinó a 49 niños de la guardería ABC, en Hermosillo, Sonora. Y el balance hasta hoy muestra a 27 presuntos responsables, quienes a pesar de haber sido consignados, gozan de su libertad (dueños, socios y encargados de la guardería) a excepción de una funcionaria de mediano nivel. Ninguna culpa para autoridad alguna del IMSS o del propio gobierno estatal.

Diariamente aparecen cadáveres desmembrados con leyendas firmadas por sombríos personajes, en todo el país. Personajes folclóricos con un oscurísimo pasado, toman y retoman una delegación de una ciudad capital llena de problemas que esperan urgente solución.

Los pobladores de localidades de diversas partes del país, están tomando la justicia en sus manos al ver perdido su derecho a vivir con seguridad, fortaleciendo a ese capital social que las televisoras califican de “turba”.

En medio de la enorme crisis económica global y pese a la recesión, los bancos ganaron $49 mil millones, según la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Calderón ha propuesto a Carstens para dirigir el Banco de México, después de operar “un manejo equivocado de la crisis financiera” según afirmara el premio nobel Joseph Stiglitz. Con sus decisiones Cartstens generó tres millones de desempleados, miles de empresas quebradas o a punto de quebrar, y más pobres. Son ya 57 millones de connacionales que viven bajo la línea de pobreza. Esas cifras dan vergüenza y pánico.

Todo lo anterior representa la cortedad de miras de los dirigentes de nuestro país al igual que la fragilidad de nuestra memoria. Y así, palabras como impunidad, abuso, indefensión, laxitud de la ley, ausencia en la impartición de la justicia, integran las diversas piezas del rompecabezas infernal de la corrupción, transformando nuestro acontecer cotidiano en salvaje sobrevivencia.

Con este triste balance, mejor me voy a otra parte con la canción de Cat Stevens “Wild World” (Mundo Salvaje): Oh, cariño, cariño, es un mundo salvaje. / Es difícil arreglárselas sólo con una sonrisa…

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