viernes, 5 de septiembre de 2008

DÓNDE ENVIAR AL GOBIERNO

Con la música a otra parte

Teresa Carreón

Después de la enorme manifestación a favor de la paz y contra la delincuencia, ocurrida el sábado pasado, ha quedado claro que lo que la ciudadanía quiere es reorganizar el país para vivir en una democracia real, no nada más de discurso.

Las estructuras de poder heredadas del PRI, y empeoradas en la era del gobierno panista, son actualmente incapaces de combatir el enorme poder del crimen organizado acrecentado por la corrupción, el descuido y los vacíos. Su persecución resulta difícil para la nada eficaz fuerza pública, que ha visto desarticulado su eje de gravitación al desvanecerse la corrupción centralizada por una descentralizada.

En teoría, la descentralización política en México ha sido una respuesta a la crisis de legitimidad del Estado central que, con el fin de mantener el poder, ofrece concesiones a los gobiernos regionales y transferencias de recursos y facultades. Además, suministra mecanismos e instituciones político regionales –en articulación con los nacionales– para administrar el conflicto, mediante el fortalecimiento de las autoridades locales.

El federalismo, como doctrina y sistema de organización jurídica, tiene su base en la asociación voluntaria de las partes y en la delegación de porciones de soberanía de la periferia al centro. El nuevo federalismo debía ofrecer mayor eficacia gubernativa, estar más cerca de las comunidades y ofrecer prosperidad para las ciudades y los ciudadanos.

El federalismo clásico se entendió siempre como una categoría de la política; el nuevo federalismo es un concepto de administración pública.

La descentralización administrativa tiene que ver fundamentalmente con los arreglos institucionales para que la burocracia haga su trabajo y se presten los servicios; supone incrementar la eficacia en la prestación del servicio a los usuarios (los clientes, en el habla neoliberal).

Carlos Ornelas en su texto “Las bases del federalismo y la descentralización en educación” (http://redie.uabc.mx/vol5no1/imprimir-contenido-ornelas.html), afirma que no obstante que en términos jurídicos la descentralización y la desconcentración pueden significar asuntos distintos, buena parte de la literatura internacional coincide en que la desconcentración es una forma que adquiere la descentralización; la delegación es la otra forma.

La desconcentración es una forma de descentralización que generalmente transfiere las tareas y el trabajo, pero no la autoridad, a otras unidades al interior de una misma institución. Ésta representa una forma limitada de descentralización, ya que su poder y facultades para tomar decisiones dependen de la burocracia central. La desconcentración se realiza para incrementar la racionalidad burocrática, la eficacia administrativa y acercar la prestación del servicio lo más posible a las demandas locales. La desconcentración no altera ni cambia las relaciones de poder, aunque puede modificar las rutinas de la burocracia.

Entre la descentralización y la desconcentración en México sólo ha habido confusión por el aparente trabalenguas.

Todo lo anterior cobra significado ante la pregunta de Diego Cadena: ¿Qué hace la Secretaría de Marina en el Distrito Federal? Sus instalaciones ocupan grandes dimensiones en el sur de la capital y al observar el paso frecuente de marinos en un lugar donde no puede anclar barco alguno, el hecho se trasforma en uno completamente bizarro.

Seguimos padeciendo la concentración y centralización de las instituciones y su gente. Ante ello y con algo de sarcasmo, ocasionalmente pasan por mi cabeza preguntas como: ¿No tendría que irse la PGR a Sinaloa o Chihuahua? ¿Pemex tendría que estar en Campeche o Tabasco? ¿Conagua tendría que ubicarse en Chiapas?

Es explicable que existen oficinas en la capital del país para atender las necesidades administrativas de cada dependencia, sin embargo, resultan enormes elefantes blancos en esta ciudad; debemos cambiar nosotros y las instituciones, empezando por la ubicación de las mismas.
Si la Sagarpa se fuera a Hidalgo, buena parte de las marchas se irán para allá.
Si a la SEP la enviamos a Michoacán ¿los maestros harían plantón en Tzintzuntzan?

Con todo y que en la experiencia internacional la descentralización no ha cumplido por completo sus promesas de mayor eficacia, participación democrática y distribución del poder, muchos gobiernos, organismos multilaterales, organizaciones civiles y partidos políticos la siguen promoviendo. Representa efectivamente, una alternativa al centralismo burocrático y sin ser lo peor, otorga legitimidad a los gobiernos que la procuran, aunque algunos se resistan a perder grados de control.

El fundamento ideológico de fortalecer la economía de mercado, eliminar regulaciones que le restan agilidad y privatizar los servicios públicos no estratégicos constituye la doctrina neoliberal con la que desayunamos todos los días. En 1971 el expresidente norteamericano Nixon expresó: “Mientras más alejado está el gobierno del pueblo, más fuerte es el gobierno y más débil el pueblo”.

En México, lugar emblemático del águila posada en un nopal devorando a la serpiente, territorio en el que los ciudadanos decidimos abandonar la “dictadura perfecta” para ir en búsqueda del paraíso de la democracia y en su lugar sólo vamos dando tumbos, requerimos pensar y transformar completamente al gobierno hacia uno que se encuentre al servicio del ciudadano y de la democracia. No necesitamos convertirnos en otro país, sino llegar a ser, por fin, una gran nación en este siglo.

En el mes patrio y con la canción de Chucho Monge “México Lindo”, yo me voy con la música a otra parte: Voz de la guitarra mía /al despertar la mañana, /quiero cantar la alegría /de mi tierra mexicana. /Quiero cantar sus volcanes/y sus praderas y flores, /que son como talismanes/del amor de mis amores. /México lindo y querido, /si muero lejos de ti, /que digan que estoy dormido/y que me traigan aquí./Que me entierren en la sierra, /al pie de los magueyales, /y que me cubra la tierra /que es cuna de hombres cabales. /Que digan que estoy dormido /y que me traigan aquí. /México lindo y querido /si muero lejos de ti.

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