viernes, 24 de septiembre de 2010

ALZHAIMER: MEMORIA Y OLVIDO



Teresa Carreón

Jorge Luis Borges afirmaba que somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos. Gracias a la memoria, el ser humano ha podido acumular sus experiencias. George Sand decía que la memoria es el perfume del alma. Muchos se fían de su memoria, ya que al no poder revivir el pasado, se conforman con los recuerdos almacenados en ella. Una cosa es muy cierta: quien tenga mala memoria, no debe nunca mentir.

Muchas reflexiones se han hecho de la utilidad de la memoria, pero poco se ha reflexionado acerca de las enfermedades que se padecen por su pérdida. Por ello, con la finalidad de dar a conocer la enfermedad y difundir información relacionada con ella, el 21 de septiembre se celebró el día internacional del Alzhaimer.

Los médicos dicen que al cumplir 65 años hay que estar alerta porque se puede padecer Alzheimer. Si al envejecer se van olvidando los compromisos del día, cómo calcular, escribir, usar cubiertos, cómo bañarse o cómo vestirse, puede ser un enfermo de Alzhaimer. Esa enfermedad neuropsiquiátrica se caracteriza por la pérdida de la memoria y de habilidades aprendidas, que llevan a depender de otra persona, así como cambios de conducta y comportamiento. No toda pérdida de la memoria es Alzheimer, pero cuando ese olvido es progresivo e involucra el desenvolvimiento diario de la persona, es el momento de ir a un médico.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en el mundo hay casi 20 millones de enfermos del mal de Alzheimer; en México hay casi 500 mil personas afectadas, cifra que en menos de 10 años podría triplicarse si se considera que la población mayor tiende a crecer vertiginosamente.

Aunque existen tratamientos que intentan reducir el grado de progresión de la enfermedad y sus síntomas, sólo sirven como paliativos. Actualmente se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer. De seguir así, en el futuro próximo habrá mujeres con pechos más grandes y ancianos con miembros duros, pero ninguno de ellos recordará para qué sirven.

José Emilio Pacheco ha escrito el poema “Tierra incógnita” que forma parte del libro Como la lluvia (2009), con el que mejor me voy a otra parte: 
Dice dadá, se hace pipí, suelta pupú,
Teme al guaguá y odia al miau. 
Y sin cesar hay que cambiarle pañales. 
Tomo el babero. 
Le limpio una vez más su boquita. 
Espejo de qué enigma sus pobres ojos. 
Cuánto dolor del mundo en el inocente 
Que por fortuna no se da cuenta de nada… 
O eso creemos, al vernos, 
Igual que él, de repente, un día, 
Nadie está a salvo. 
Y nuestro niño en su camino a la inversa 
Nació en la tumba para llegar a esta cuna. 
Volvió a la semilla. 
Perdió en el viaje su inteligencia implacable 
Y su ferocidad para burlarse de todo y todos. 
Nuestro bebé ultrasenecto 
Navegó el río feroz de la vida a contracorriente. 
Su victoria es ser de nuevo un recién nacido. 
Pero esta vez ha llegado al mundo
/Es una tierra incógnita que llamamos Alzheimer.

viernes, 17 de septiembre de 2010

EL EJERCICIO DE CON – MEMORAR

Teresa Carreón

La mejor parte de nuestro pasado es el legado intelectual y ético que nos dejan nuestros próceres. Renunciar a él supone una grave negligencia que compromete nuestro futuro. Somos albaceas de su herencia, responsables de las consecuencias que acarree su descuido. Por eso es un deber y una necesidad tener presente y hacer vigente el pensamiento de quienes han forjado nuestra patria. De ahí que la llamada a la memoria nos concierne a todos: nos convoca.

Lo memorable es una categoría que aplica a aquello digno de ser recordado, pero solamente se emplea a acontecimientos específicos, ya que por su importancia se han ganado el derecho a ser recordados. Porque al jerarquizar los acontecimientos, estamos proyectándonos hacia el futuro, porque el pasado nos da las herramientas para afrontar el porvenir. De ahí que el ejercicio de memoria nos coloca con los ojos puestos en el mañana. Nuestra memoria es perspectiva y ordena jerárquicamente los acontecimientos que más estimamos.

El ejercicio de memoria que es el que ahora interesa más por la convocatoria del gobierno federal a festejar el bicentenario de la independencia mexicana, se sitúa entre lo personal y lo social, supone un conjunto común de recuerdos y leyendas, reales o inventadas, que comparten y gravitan sobre el grupo humano que aglutina: que da lugar a que las personas se reúnan para recordar en común, o sea, para con-memorar lo que les une.

Pero no es suficiente recordar y ya, porque el ejercicio de memoria cuando es colectivo, implica “un hacer”, o sea, se busca darle un sentido, un porqué y un para qué, las imágenes del pasado se colorean con las tonalidades y matices de las emociones, ya que los recuerdos pasan por el corazón. Así, cuando el recuerdo es compartido, surgen la concordia, la unión emocional del grupo, y el coraje y la fuerza para proteger lo memorable.

Así pues, al revisar nada más dos ejercicios de conmemoración en dos sitios de nuestro país no tan distantes, pero sí gobernados por dos partidos políticos diferentes, encontramos dos acciones de remembranza diferentes: uno en Querétaro y otro en Michoacán.

El gobierno panista de la alcaldía de la capital queretana, como parte de los festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución, adornó la ciudad con pendones con imágenes alusivas a héroes históricos, entre quienes incluyeron a Porfirio Díaz, dictador contra quien Francisco I. Madero se levantó en armas en 1910, y Victoriano Huerta, quien tras un golpe de Estado asesinó al propio Madero, que había sido electo presidente de manera democrática tras el exilio de Díaz. Para el gobierno capitalino encabezado por Francisco Domínguez Servién, tanto Porfirio Díaz y Victoriano Huerta son personajes dignos de ser recordados y honrados colocando su imagen en pendones por las principales avenidas de la ciudad junto a las de Pascual Orozco, José María Pino Suárez, Ricardo Flores Magón, entre otros.

Mientras leía esa nota, mi amiga Irene Hernández Díaz –Guerrero, me enlaza vía Facebook, una exposición de la Revolución Mexicana presentada en Buenavista, Michoacán denominada “100 años tan lejos y tan cercanos”, cuyos autores son Armando Castellanos López y Mirella Llhui Fournier, en la que se pueden observar fotos de Zapata, de obreros mexicanos, de la huelga ocurrida en 1906, pero también se repasan los acontecimientos de la independencia donde se muestran pinturas alusivas al reparto agrario emprendido por Miguel Hidalgo, se presenta el manifiesto “Abrid los ojos”, se exhibe la bandera insurgente que Morelos impuso a sus jefes, se puede conocer a María Manuela Molina, la Capitana, personaje proveniente de Taxco Guerrero que los libros de historia han olvidado por completo, se describe a María Josefa Ortiz; además el visitante puede leer y recrearse con fragmentos del manuscrito de Morelos “Sentimientos de la Nación”. Por lo que se puede apreciar, es un ejercicio de historia plásticamente hermoso, didáctico, ameno y de pleno reconocimiento de nuestro pasado.

Mejor me voy con la música a otra parte con la canción “Mañanas de Hidalgo” de autor anónimo: "¡Arriba Miguel Hidalgo /que ha llegado a nuestra tierra, /que ha matado gachupines y que les hace la guerra!"


Video de Yoshifag

De última hora: Los festejos exaltan a contrarrevolucionario


Dentro del desfile del 15 de septiembre de Chapultepec al Zócalo con motivo del bicentenario se dio gran realce a una figura de 20 metros de altura llamada El Coloso, que representa al contrarrevolucionario y traidor Benjamín Argumedo, quien apoyó el levantamiento reaccionario de Pascual Orozco contra Madero, reconoció al gobierno usurpador de Victoriano Huerta y combatió a los revolucionarios. Argumedo fue feroz enemigo de Pancho Villa en Durango y Coahuila, fue derrotado por Francisco Murguía y murió fusilado por los carrancistas como traidor que era. Y hoy en 2010 se busca rescatarlo del basurero de la historia. De esta manera, a la par que desprestigian y banalizan a los verdaderos héroes, tratan de enaltecer a los traidores como fue Argumedo. Esto es sólo un botón de muestra del contenido de las celebraciones en las que el gobierno actual ha derrochado casi 3 mil millones, con tal ineptitud que no acabaron ni siquiera la Estela de Luz o el Parque Bicentenario de Azcapotzalco.

Pablo Moctezuma Barragán

viernes, 10 de septiembre de 2010

DE DIVERSIDAD


Teresa Carreón

El manto del olvido ya pasó por la memoria de una buena parte de la población que en el pasado cuando viajaba por el país, se enfrentaba a paisajes nuevos, comidas con sazones desconocidos, coloridos diferentes a los acostumbrados en su lugar de origen. Se viajaba para que la sorpresa con lo nuevo nos acometiera en cada lugar visitado. Entonces, el hallazgo eran la cochinita pibil de Yucatán, los rebozos de Santa María, el cabrito de Nuevo León, la cerámica de Tonalá, el pan de Chilapa, el mezcal de Oaxaca, la ola verde de Cuyutlán, etcétera, etcétera.

Resultaba divertido escuchar los anuncios de radio de los estados por donde se viajaba, ya que la publicidad dejaba entrever la manera como se percibían a sí mismos los pobladores. Si uno visitaba cualquier país del mundo ocurría lo mismo.

Sin embargo, las características que han hecho culturalmente diferentes a los estados y las naciones se empiezan a desdibujar; en la actualidad, impera el libre comercio, y la tiranía del cable y la publicidad chillona se han globalizado. Al viajar a cualquier lugar, se encuentran los mismos negocios de comida rápida, desbancando a la local.

Aparentemente el mundo se ha vuelto pequeño y sin embargo, la esperanza de acercamiento que ayude al conocimiento y reconocimiento mutuo, ha quedado muy lejos. Esta semana las noticias presentadas por la televisión “informaron” del accidente provocado por un automovilista ebrio que en su loca carrera mató a un grupo de personas que esperaba por su transporte colectivo en ¡Guayaquil! Primera vez en la vida que escucho una noticia de una de las ciudades más pobladas de Ecuador. Al buscar en mi memoria en qué otra oportunidad los noticiarios –sobre todo los televisivos- han presentado alguna información relevante no nada más de ese país, sino de toda Latinoamérica, descubro que son muy pocas y desafortunadamente, irrelevantes.

Otra muestra se observa en la cartelera cinematográfica. El menú siempre es el mismo: películas de acción y de vampiros (tema agotado desde hace mucho), todas son de producción hollywoodense y mantienen su proyección por semanas en la mayoría de las salas, mientras, las películas de producción nacional y de otras latitudes, aparecen escasamente en una o dos salas, por un tiempo mínimo. Ese cine no se publicita, no se distribuye, no se estrena, no se exhibe y, tratándose de alguna obra latinoamericana, mucho menos.

Imaginar lo diverso y diferente que es la gente de todo el mundo, pensar en sus historias y el talento particular que tienen para contarlas, molesta cada vez que se revisa la cartelera cinematográfica, se mira las noticias, en suma, se enfrenta uno a los diferentes medios de información.

Mejor me voy con la música a otra parte con la canción “Disneylandia” del uruguayo Jorge Drexler: Hijo de inmigrantes rusos casado en Argentina con una pintora judía, se casa por segunda vez con una princesa africana en México. /Música hindú contrabandeada por gitanos polacos se vuelve un éxito en el interior de Bolivia. /Cebras africanas y canguros australianos en el zoológico de Londres. /Momias egipcias y artefactos incas en el Museo de Nueva York. /Linternas japonesas y chicles americanos en los bazares coreanos de San Pablo. /Imágenes de un volcán en Filipinas salen en la red de televisión de Mozambique /Niños iraquíes huídos de la guerra no obtienen visa en el consulado americano de Egipto para entrar en Disneylandia…

viernes, 3 de septiembre de 2010

SIMURG O LA COOPERACIÓN


Teresa Carreón

Frente a la devastación social a la que cotidianamente nos enfrentamos, muchos nos preguntamos ¿qué sigue? En México, la violencia y la crisis están convirtiendo a nuestros connacionales en seres enconchados, ensimismados, individualistas, sin visión de futuro…

Con esta enorme inquietud, la literatura -como siempre-, nos otorga una respuesta grandiosa: el mito del pájaro Simurg dice que al volar en busca del gran pájaro, se agregan otros, que en conjunto crean uno mayor, el que están buscando, su utopía son ellos mismos.

Borges, en “El acercamiento a Almotásin” menciona un antiguo poema persa, “Coloquio de los pájaros”, escrito por el místico sufí Farid –al- Din-Attar. En él se narra cómo el antiguo rey de los pájaros, Simurg, deja caer en el centro de China una de sus espléndidas plumas, hecho que motiva a los pájaros a buscarlo, cansados de su presente anarquía. Aunque algunos pájaros se acobardan al principio, se lanzan a la desesperada aventura y superan siete valles. En la travesía muchos desertan y otros mueren. Treinta, purificados por el recorrido, pisan la montaña del Simurg. Al contemplarlo, advierten que ellos son el Simurg y que el Simurg es cada uno de ellos y todos ellos.

La alegoría trae a la mente los esfuerzos del buscador y del buscado, pero al mismo tiempo, el valor de la cooperación.

Nuestros antepasados, para lidiar con las exigencias del medio ambiente al que se veían expuestos, inventaron artefactos y prácticas de comportamiento: construyeron chozas de paja y cazaron animales con arcos y flechas y no hubieran sobrevivido si no se hubieran organizado en grupos. Por eso, a medida que crecen, los niños desarrollan un tipo especial de inteligencia natural, que abarca habilidades eminentemente humanas de colaboración, comunicación y aprendizaje social, que van conformando su capacidad de participar cooperativamente en sus grupos.
Raphaelesque head exploding, 1951 - Salvador Dalí
Las culturas humanas históricamente han cooperado, porque para sobrevivir, se han adaptado para actuar y pensar cooperativamente en grupos culturales. Las hazañas cognitivas más formidables de nuestra especie, son producto de individuos que han interactuado entre sí, creando las tecnologías más complejas, los símbolos lingüísticos y matemáticos, además de las más complicadas instituciones sociales.

Para poder superar sus limitaciones y ampliar sus capacidades, las personas necesitan cooperar entre sí para alcanzar en mejor forma sus objetivos. Es a través de la participación personal y de la cooperación entre las personas que surgen las organizaciones que realmente tienen mayor impacto social. Mucho ayudaría a nuestra sociedad, aquejada de tanto problema, recuperar el valor de la cooperación para con ello, apropiarnos de nuestras posibilidades vitales, que es a fin de cuentas, de lo que está hecha la libertad.

Mejor me voy con la música a otra parte con la canción “One” del grupo U2: Un amor, una sangre, una vida, tienes lo que debes /Una vida con cada uno: hermanos, hermanas. /Una vida, pero no la misma /Tenemos que soportarnos los unos a los otros, los unos a los otros.