miércoles, 29 de octubre de 2014

¿Quién dijo que todo está perdido?

Por: Alejandro Páez Varela - octubre 27 de 2014 - 0:05 COLUMNAS, Historia de unos días

–A la Redacción de SinEmbargo 
Recuerdo un país con miedo; durante gran parte del sexenio de Felipe Calderón, por ejemplo. Recuerdo un país en zozobra: cuando la devaluación y la crisis de 1996-1997, o cuando mataron a Luis Donaldo Colosio. Recuerdo un país atónito en varias ocasiones, como el día en que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se levantó en armas y nos hizo despertar del sueño de cartón y serpentinas del salinismo. Recuerdo un país marchando, indignado; y se me vienen a la mente las movilizaciones por la inseguridad en la Ciudad de México. 

Pero no recuerdo un país con miedo, con zozobra, atónito, marchando, indignado y además triste, como triste está, hoy, por la desaparición de los 43 jóvenes normalistas y la aparición de fosa tras fosa tras fosa, con cadáveres, y cadáveres, y cadáveres. 

El miércoles pasado, siguiendo la marcha por los desaparecidos, escuché a ocho o diez señoritas cantar. No era una canción de guerra; no era, en esencia –aunque en el contexto lo fuera–, una canción de protesta. Era un canto de amor triste, prestado por Fito Páez: 
¿Quién dijo que todo está perdido? 
Yo vengo a ofrecer mi corazón 
Tanta sangre que se llevó el río 
Yo vengo a ofrecer mi corazón. 

[…] 

Luna de los pobres siempre abierta 
Yo vengo a ofrecer mi corazón 
Como un documento inalterable 
Yo vengo a ofrecer mi corazón. 

[…] 

*** 
No es fácil engañar a tanta gente a un tiempo, si esa misma gente ha sido engañada tanto. A la chistera del mago se le van acabando los trucos; entonces, cuando el mago mete la mano para sacarse otro conejo ya no hay conejo: hay un cadáver. Entonces, cuando el mago mete la mano para sacarse un largo pañuelo de colores, se le viene un brazo podrido, agusanado. 

Debe ser complicado para los políticos hablar de justicia social, de seguridad, de transparencia, cuando tienen la boca tapada con el estiércol que han sembrado. Les debe ser difícil repetir las promesas de que ahora sí atacarán la corrupción y frenará el saqueo y echarán a andar este país con la frente en alto, sin vergüenza, sin ser el hazmerreír de la comunidad internacional. Pero los han repetido tanto, han sacado tantos conejos de la misma chistera para tener embobados a los que pagan por el espectáculo, que ya no funciona. 

Esos 43 desaparecidos comían apenas. Esos 43 desaparecidos salieron de los pueblos más pobres de México a estudiar en una escuela maltratada durante años. Tenían un sueño, y no pensaban cristalizarlo en ellos: soñaban con compartir; soñaban con enseñar. 

Esos pobres desarropados, que vivían en cuartos pelones, eran la esperanza de los otros que esperaban en casa: la esperanza de sus padres y sus hermanos; la esperanza de los hijos de los otros a los que enseñarían a leer y escribir. 

Ahora ese sueño se ha roto. Más de un mes desaparecidos. 

No es fácil engañar a tanta gente, si a esa gente se le ha engañado tanto. La promesa de modernidad de Enrique Peña Nieto no es sino el mismo engaño de siempre. 

Ahora sí quisiéramos que el mago metiera la mano a la chistera y se sacara algo concreto y no un conejo ni un pañuelo largo de colores, sino a los 43 con vida. 

Pero sabemos que el mago es limitado. Tenemos miedo, ahora que mete la mano, a lo que va a sacar. 

Y uniré las puntas de un mismo lazo 
Y me iré tranquilo, me iré despacio 
Y te daré todo y me darás algo 
Algo que me alivie un poco más. 

[…] 

¿Quien dijo que todo está perdido? 
Yo vengo a ofrecer mi corazón. 

Tanta sangre que se llevó el río 
Yo vengo a ofrecer mi corazón. 

*** 

Un país triste, lleno de tragedias. Y una tragedia (los ejecutados por soldados en Tlatlaya) va sepultando a la que sigue (los desaparecidos de Iguala). 

¿Cómo le vamos a explicar a las siguientes generaciones que no hicimos algo? ¿Cómo le vamos a explicar a los que vienen que nos quedamos en casa, viendo televisión? 

Un país triste no puede ser un país manco, pienso. Los que roban ahora robarán a tus hijos; los que matan y desaparecen, seguirán matando y desapareciendo si no hacemos algo. 

Los que mienten y engañan y difaman y tienen embobada a la mayoría lo seguirán haciendo si no hacemos algo. 

¿Quién dijo que todo esta perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón. 

— 

Y una nota final: El sábado hackearon la cuenta de la cantante pop Belinda en Facebook para atacar a SinEmbargo. Luego, en su cuenta de Twitter (@belindapop) dijo: “Yo no puse eso en Facebook, creo que me hackearon!”. El ataque es a mi persona, pero otros periodistas de este sitio son atacados también. 

En SinEmbargo sabemos que no es fácil hacer el periodismo que hacemos. Los ataques continuaron el domingo y seguirán, cada vez más fuertes. No nos asustan, nos nos acobardan, no nos doblan. Todo lo contrario. SinEmbargo alcanzó esta semana su máximo histórico: casi un millón de visitas diarias. Que le sigan: al menos uno de los seguidores de Belinda se ha vuelto fan del sitio y eso, eso ya es una gran ganancia. 

Por cierto, desde el viernes la organización internacional Artículo 19 lanzó una alerta y pidió al Gobierno del Distrito Federal, a la Procuraduría General de la República, a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal que garanticen la seguridad de los periodistas de SinEmbargo y abran una investigación por los ataques. 

Por supuesto, ninguna autoridad ha movido un dedo. No ofrecieron seguridad, tampoco investigan nada. ¿Por qué suena eso tan conocido? ¿Dónde más lo hemos escuchado? 

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/opinion/27-10-2014/28450. Si está pensando en usarlo, debe considerar que está protegido por la Ley y que NO puede publicarse sin autorización expresa y por escrito. Si cita este texto (es decir: toma algún párrafo), diga la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido.SINEMBARGO.MX

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martes, 21 de octubre de 2014

Eres pobre y siempre lo serás

Los nueve puntos del Pliego Petitorio General de los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional se resumen en un décimo no escrito: no a los obstáculos a la movilidad social, ejemplificados por algunos lineamientos de las reformas al Reglamento, en particular la prohibición de continuar los estudios profesionales a quienes originalmente hubieren elegido una modalidad técnica. De la misma manera, el activismo que caracteriza a los estudiantes de las normales rurales, como Ayotzinapa, Guerrero, más allá de las consignas ideológicas, está animado por la no aceptación al dictado Pobreza es Destinoque ha venido caracterizando a México en las últimas tres décadas.
En la imprescindible investigación del Centro de Estudios Espinoza Yglesias, CEEY, Informe de Movilidad Social en México 2013, Imagina tu Futuro,  se detecta que si bien hay una importante movilidad social en los estratos económicos medios, ésta se congela en los extremos: los ricos se mantienen ricos y los pobres, pobres. De cada diez mexicanos del quintil (20%) de ingresos más bajos, seis se mantienen igual de pobres o si acaso progresan al segundo quintil y cuatro de cada cinco del quintil más rico se mantienen ahí o si acaso desciende al estrato que le sigue. Si hablamos de la evolución de los hogares a lo largo de una generación, 48% de los hogares se mantienen en el estrato más bajo de ingresos.
Hasta hace más o menos tres décadas, el factor determinante para lograr burlar un destino de pobreza era el acceso a la educación pública de calidad. En este lapso, aunque se amplió la oferta educativa, se hizo sacrificando la calidad, especialmente en la educación básica que desde 1993 incluye la secundaria como obligatoria. También se amplió notablemente la oferta de educación universitaria, especialmente en los estados. Pero a la par de esta ampliación aparente de oportunidades se deterioró el poder adquisitivo del salario y no disminuyó la pobreza. El mismo estudio del CEEY encontró que el origen social no determina el acceso a la educación básica, pero sí al bachillerato y a la educación superior. También encontró que los hijos de padres con educación superior quintuplican sus logros educativos comparados con los hijos de padres que sólo hayan terminado la primaria.
Ya he citado anteriormente un estudio reciente de la Facultad de Química de la UNAM, en el que se demuestra que un grupo amplio de estudiantes que persistía con bajas calificaciones a pesar de ofrecérsele clases extra, asesoría de sus profesores y hasta ayuda sicológica, mejoró en cuanto se les dio comedor universitario gratuito. Tenían hambre.
Para los estudiantes de los estratos más bajos de ingresos y aun para los de la clase media baja que hayan logrado la proeza de terminar su carrera, aprender un nuevo idioma y ser admitidos por una universidad extranjera, hay obstáculos que se antojan diseñados para impedir una mejora en la movilidad social y sólo admitir a los privilegiados. Aunque el conjunto de becas que ofrecen el gobierno federal y los gobiernos estatales ha crecido considerablemente, éste sigue pensado básicamente para el estudiante de clase media. Las becas Conacyt o Concyt-Estados, por ejemplo, aunque cubren puntualmente las necesidades básicas de un estudiante (o de unestudihambre, como se dice) no resuelven el costo extraordinario del transporte aéreo o las dificultades monetarias asociadas a la obtención de una visa.
Pongo como ejemplo el caso de las visas al Reino Unido porque por una afortunada iniciativa de las cancillerías de ambos países, 2015 fue declarado año de México en Reino Unido y viceversa. Parte de esa celebración contempla la meta de aumentar significativamente el número de becarios mexicanos en ese país, lo que se antoja difícil dadas las condiciones que mencionaré. Para poder obtener una visa de estudiante para Reino Unido es necesario demostrar que se tienen ingresos mensuales de por lo menos 1015 libras esterlinas, o demostrar que se ha tenido en el banco durante un mes el equivalente a esa cantidad multiplicada por nueve. Sin embargo, las benditas becas de Conacyt (que crezcan y se multipliquen) sólo cubren 800 libras mensuales.
Pero no sólo hay un primer problema con ese faltante, con el requisito de contar con una cuenta bancaria relativamente abultada y con la dificultad para pagar el pasaje aéreo sino que la solicitud para obtener la visa cuesta 500 dólares, aproximadamente seis mil 500 pesos. ¿Cómo le hace un joven estudiante que viene “de la cultura del esfuerzo” y no del privilegio?
Hay instituciones nobles como el Fondo para el Desarrollo de Recursos Humanos, FIDERH, del Banco de México, que ofrece créditos educativos para maestría y doctorado, con condiciones blandas y plazos largos. Sin embargo, el crédito está condicionado a que el estudiante sea apoyado por un aval con propiedades libres de cualquier gravamen o hipoteca. Y aquí es donde nuevamente se dificulta el esfuerzo de los estudiantes menos privilegiados que probablemente no contarán con ese respaldo. En cada convocatoria del FIDERH y me consta que para frustración de los funcionarios del Fondo, algunos estudiantes que ya han obtenido su ingreso a alguna de las mejores universidades del mundo, incluyendo las  universidades inglesas y americanas en los primeros lugares del rankinginternacional, se quedan sin poder realizar su sueño por falta de parientes con propiedades. Aquí habría una excelente oportunidad para convenios entre el Banco de México y fundaciones privadas que puedan brindar el aval y un financiamiento extra —como la beca suplementaria de la SEP— que cubra los costos extraordinarios del traslado.
La educación superior y en particular la oportunidad de estudiar en el extranjero es una de esas experiencias que cambia la vida de las personas y del país también. Remover esos obstáculos pequeños para la clase media —bancarización, propiedades, ahorros, etcétera—, pero imposibles para los estudiantes realmente pobres es una tarea que una asociación de esfuerzos del sector público con fondos privados puede incidir en mayor y mejor movilidad social y un quiebre del paradigma de que si eres pobre seguirás siendo pobre. Nos encontramos en Twitter: @ceciliasotog
                *Analista política
                ceciliasotog@gmail.com

lunes, 13 de octubre de 2014

LA DOCTORA DEL EBOLA

La doctora Aileen Marty no me quiso saludar de mano. Me sonrió, me dijo que era un gusto conocerme pero hasta ahí.

Estiré mi mano y ella no estiró la suya. Luego vino su explicación: acababa de llegar de Africa y aprendió a saludar sin darse la mano. Eso salva vidas, me dijo.
La doctora, amablemente, se me acercó y juntó su codo derecho con el mío. Después, lo empujó suavemente, como en un juego. “Así se saludan en Nigeria”, me dijo. Y luego me enseñó otro saludo. Cerró su mano derecha en un puño y me pidió que hiciera lo mismo. Acto seguido, acercó su puño al mío pero sin tocarlo. “Es el saludo bluetooth”, refiriéndose a la tecnología que permite conectar aparatos electrónicos sin un cable. Apenas llevábamos 30 segundos de plática y ya había aprendido dos maneras para salvar la vida en Africa.
13_10_14_2Aileen Marty es una doctora de película. Nació en Cuba, es especialista en enfermedades infecciosas, da clases en la Universidad Internacional de la Florida (FIU) en Miami y la Organización Mundial de la Salud la manda a los lugares más peligrosos del planeta para tratar de controlar epidemias. Fue así que pasó 31 días en Nigeria. “Yo iba a Sierra Leona pero me cambiaron el viaje a Nigeria cuando se dieron cuenta que el brote de ébola se había iniciado allá”, me contó.
¿Cómo se inició la epidemia de ébola? “Nadie sabe por qué o cómo llegó el ébola a esa parte de Africa”, me explicó. Luego especuló sobre una teoría, imposible de comprobar, de murciélagos contaminados con ébola. Los nigerianos comen murciélagos –“ellos cree que la carne de murciélago es riquísima”, me dijo- y posiblemente se comieron uno que no estaba bien cocido. Eso no lo sabemos. Lo que sí sabemos es que miles de africanos en Sierra Leona, Liberia y Guinea están infectados, muchos han muerto y que el resto del mundo está aterrado de que le pase lo mismo.
En Nigeria la doctora Marty estuvo encargada de establecer un sistema en aeropuertos y fronteras para impedir que alguien contaminado con el virus del ébola entrara o saliera del país. Y lo lograron. “En Nigeria lo logramos extinguir”, me dijo con una enorme sonrisa.
Los problemas comenzaron a su regreso a Estados Unidos. Viajo de Lagos, Nigeria, a Frankfurt en Alemania y nadie la revisó al aterrizar. Hizo una conexión y voló de Frankfurt a Miami. Y ahí tampoco nadie la revisó. Ni siquiera le hicieron una pregunta.
“A mí no me revisaron”, me dijo entre molesta y sorprendida. “Nadie. Yo puse –en la tarjeta de llegada- que estuve en Nigeria y a nadie le importó. Salí como si nada. Eso me preocupó.”
Eso explica perfectamente cómo se dio el primer caso de ébola en Estados Unidos. El liberiano Thomas Duncan llegó a Dallas, contaminado por el virus, y nadie lo detuvo, lo examinó o le hizo alguna pregunta. Nadie. Entró como Thomas por su casa y poco después se murió.
Estados Unidos reaccionó tarde y mal pero reaccionó. Aquí no quieren prohibir los vuelos que vienen de las naciones con más infectados. Solo tomarán la temperatura a pasajeros. Pero al menos hay plena conciencia del peligro del ébola y el presidente Obama lo ha catalogado como una prioridad de seguridad nacional. No es el caso en latinoamérica.
En América Latina “no están preparados” para enfrentar casos de ébola, me dijo la doctora. “La preparación es cosa de muchos niveles. Nivel número uno, es darse cuenta que una persona tiene ébola. Número dos, hay que tener los remedios para curar a la persona, proteger a los médicos y enfermeras que tratan a esas personas, y preparar el cuarto que vas a utilizar”. Y luego vino un juicio estremecedor: “Las últimas veces que yo he estado en América Latina no he visto que estén preparados”.
En otras palabras, tuvimos suerte. Si el liberiano infectado Thomas Duncan hubiera aterrizado en México, en Centroamérica o en el Caribe –en lugar de Dallas- podríamos estar frente a una epidemia letal de enormes proporciones. Pero el riesgo sigue presente.
La doctora Marty aprendió a no confiar en la suerte. “Antes de entrar a mi casa llevé toda mi ropa a la lavandería y la lavé con cloro”, me contó. Todos los días se toma la temperatura al menos dos veces –la calentura es la primera señal de posible contagio por un virus- y evita saludar a la gente de mano. “Eso reduce todo tipo de enfermedades infecciosas.” Su objetivo es hacer “cool” el saludarse con los codos. De eso nadie se ha muerto.
Posdata mexicana. La respuesta del presidente Peña Nieto a dos masacres (Tlatlaya e Iguala) ha sido “insuficiente” -dice Human Rights Watch-, tibia y sin tomar responsabilidad. Llamó a una conferencia de prensa pero no permitió que los reporteros le hicieran una sola pregunta. Desde que tomó el poder, ha evitado siempre ese tipo de intercambios con la prensa. El silencio oficial ante el crimen y la impunidad, más que estrategia de comunicación, es miedo, error y falta de visión y liderazgo. Los muertos ya no se pueden esconder. Cuando tu ejército asesina civiles y la policía entrega estudiantes a narcos para matarlos, es que el teatrito se cayó. Huele a podrido, huele al viejo PRI.
Por Jorge Ramos Avalos.
(Octubre 13, 2014)