viernes, 27 de febrero de 2009

ANALFABETISMO Y ÉTICA

Teresa Carreón

Durante la ceremonia de inauguración de la 30 Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, el rector de la máxima casa de estudios, José Narro Robles, declaró que “ante la existencia de 6 millones de mexicanos que no saben leer ni escribir, el país demanda con urgencia una cruzada nacional por la alfabetización”.

De acuerdo con el Conteo del 2005, 7 de cada 100 hombres y 10 de cada 100 mujeres de 15 años y más, no saben leer ni escribir; a esas personas se les denomina analfabetas, cuyas condiciones económicas y sociales son de mayor pobreza y exclusión. Los estados y localidades que presentan menores niveles de desarrollo, alcanzan mayores niveles de analfabetismo, demostrándose así el círculo vicioso de pobreza – analfabetismo.

De acuerdo con el censo de 2000, mientras en Chiapas, Oaxaca y Guerrero la proporción de analfabetas supera el 20 por ciento, en los estados del norte del país el promedio es inferior a 5 por ciento y en el Distrito Federal no llega a 3 por ciento. La mitad del analfabetismo mexicano radica en localidades con menos de 2 mil 500 personas. En ellas, la presencia indígena es notable.También el analfabetismo es más pronunciado en segmentos de población de mayor edad y entre las mujeres. Más de la mitad de todos los analfabetas (53.2 por ciento) son mayores de 50 años; si se incluye en el grupo a los mayores de 40 años se abarca el 70 por ciento del analfabetismo total.

Los recursos dedicados a la institución gubernamental encargada de dar solución a este problema, el INEA, han decrecido: mientras en 1983 su presupuesto representaba 2.2 por ciento del gasto de la SEP, desde finales de los 90 ha sido inferior a uno por ciento.

La UNESCO considera que una nación alcanza la alfabetización universal o casi universal cuando más de 90% de su población adulta está alfabetizada.
Propone que con un 70%, el progreso hacia la alfabetización universal será irreversible, porque cualquier persona analfabeta sentirá la necesidad de adaptarse a un medio en el que predominan las personas alfabetizadas. Ojalá esto no cambie por la crisis financiera global.

Idealmente, la educación contribuye al enriquecimiento de los valores de los individuos, de sus expectativas y motivaciones para alcanzar mejores niveles de vida y bienestar. Al poner el énfasis en la educación como instrumento para desarrollar las habilidades y destrezas necesarias que permitan acceder positivamente al mercado de trabajo y hacer posible la formación de la identidad personal y colectiva para una adecuada integración en la sociedad, se estaría cumpliendo con la responsabilidad básica de cualquier gobierno.

Pero a esas buenas intenciones les ha hecho sombra la preocupante fuente de consternación en que se ha convertido nuestro acontecer cotidiano, que ha dejado la puerta abierta a la violencia salvaje del crimen organizado y a la desvergüenza de políticos y funcionarios, que han puesto en peligro la viabilidad del proyecto democrático nacional. No tienen ningún respaldo ético los deseos de aumento salarial de consejeros electorales, ni tampoco las declaraciones de funcionarios y políticos, mucho menos la conducta de los millonarios dirigentes sindicales.

Según la filósofa española Adela Cortina, la ética sirve para ser justos y felices. Desgraciadamente a mayor poder, menos ética, porque el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Según ella, uno de los grandes desafíos del siglo XXI es conseguir que la gente que tenga poder tenga también ética. Que la ética llegue al poder será parte de la salvación de la humanidad.

Pone énfasis que en el terreno de la política, la obsesión por llamar la atención para recabar votos, hace que los políticos hagan cosas llamativas, y eso está reñido con la ética. Quizá ello explique que haya buenos candidatos y malos gobernantes. Si además, hay quien persuada que se haga a un lado la responsabilidad de gobernar, para ir a promover a otros candidatos como lo aconsejara Fox, vemos que la democracia está en peligro porque los políticos tienen pocas responsabilidades: deberían dar cuentas claras y ser responsables de las cosas que hacen (además de lo que prometen en sus campañas), y los ciudadanos tendríamos que ser más participativos.

Como ciudadanos debemos darnos cuenta que la democracia es el gobierno del pueblo, donde los políticos tienen que ser unos coordinadores de las sugerencias, los proyectos y las ilusiones de la sociedad. Lo que hace falta además de la alfabetización aconsejada sabiamente por el rector Narro, es una cruzada de ética a nivel nacional.

Fernando Solana Morales, ex secretario de educación, afirmó recientemente que en los años 70, el país exportaba educación a toda Latinoamérica, "hay ciudades enteras en Centroamérica que se educaron en México, pero eso ya se terminó". Lamentó la situación de la educación actual en México.

Y cómo no hacerlo si aún en el contexto latinoamericano, el desempeño de nuestro país en materia de alfabetización deja mucho que desear, ya que México ocupa el duodécimo sitio entre 20 países. En materia de confianza hacia su sistema político, México ha reprobado, según el investigador y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad del Norte de Texas, John Booth, ya que la gran mayoría de los habitantes -103.3 millones de mexicanos- no creen en las instituciones dependientes del gobierno. Por algo será.

Mejor me voy con la música a otra parte con la canción “El que pierde la inocencia” de León Gieco: El que pierde la inocencia y la sinceridad/es un huérfano solitario que no puede ya cantar /el que esconde la sonrisa bajo un árbol sin flor /corre el riesgo de estar pálido sin las caricias del sol…

viernes, 20 de febrero de 2009

El robo en el tren


Teresa Carreón

Hace veinte años, el mundo estaba dividido en dos grandes bloques y todos los días alimentábamos nuestro pesimismo con los reclamos emitidos por las dos potencias que se habían declarado una guerra conocida entonces como “fría”. Fue en noviembre de 1989, que cayó el muro de Berlín y entre sus escombros hubo quien quiso encontrar los restos de la muerte de la ideología que había explicado a una parte del mundo.

Sin embargo, existen historias que dan luz al tiempo pasado y que resultan extrañas porque en un lapso de tan solo 20 años, el mundo ha cambiado ostensiblemente.

Aquí una historia: Nos juntaron en la terminal de trenes de la ciudad de Moscú. Debíamos viajar a Leningrado para visitar varios centros de capacitación ubicados en grandes fábricas de los alrededores de lo que hoy es San Petersburgo.

Teníamos que viajar en tren durante una extraña noche carente de oscuridad, para llegar a la mañana siguiente a San Petersburgo, Petrogrado, o como se conocía por entonces, Leningrado. Pasaríamos entonces, una verdadera “noche blanca” en la ruta del tren hacia nuestro destino.

La maestra guía y los intérpretes nos estaban reuniendo en el anden del tren para darnos la información previa necesaria para realizar el traslado.

Recuerdo haber llegado al camarote que estaba asignado a una de las intérpretes, otra compañera y a mí, y dejar mi maleta al tiempo de cerciorarme que llevaba conmigo el dinero y mi pasaporte, que viajaban dentro de la que se volvería durante ese viaje, mi inseparable compañera: mi cangurera. Después de dejar en el camarote mi equipaje, decidí acompañar a los compañeros que se reunían en el andén, para fumar un cigarro antes de iniciar un viaje memorable por aquello de pasar una noche sin oscuridad.

(Durante mi estancia en la ciudad de Moscú, en el mes de junio, había notado que en ese lado del mundo no siempre hacía frío, pues la temperatura oscilaba entre los 28 y los 30 grados en esos días del corto verano soviético, además, los días eran larguísimos y con ese calor, prefería caminar por las tardes hasta que anocheciera, aunque la noche tardaba demasiado en aparecer.)

Quienes viajábamos teníamos ya algunas semanas de convivencia diaria y ya había salido lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros durante las clases, las visitas técnicas y el programa cultural, así que las bromas y la camaradería afloraban con escasa oportunidad, pero ese viaje había estimulado el ánimo en todos. El variopinto grupo integrado por 14 estudiantes seleccionados de diferentes países en desarrollo, albergaba a un participante de Irak –Mukdad-, que al darse cuenta que sus cigarros se habían terminado, decidió traer otra cajetilla que había dejado en su camarote.

Lo vimos entrar sonriente al tren, prometiendo que en la próxima ronda él repartiría el tabaco. Después de unos minutos, Mukdad salió gritando que había desaparecido su portafolio en el que se encontraban los cigarrillos, además de su dinero y el pasaporte. La sonrisa se congeló en nuestros rostros, nadie recordó el chiste que recientemente acababa de contar el amigo de la India. Sin acordarlo, decidimos entrar al tren y ayudar al compañero que afanosamente buscaba algún indicio en el vagón, en los baños, bajo las camas.

Después de recorrer durante una hora el tren, mi amiga Rebeca de Ghana y yo, resolvimos regresar a nuestro camarote porque sospechábamos que el ladrón había bajado ya del tren, el cual sin darnos cuenta, ya había comenzado su marcha. Al poco tiempo, una de las intérpretes, Olga, vino a comentarnos que las autoridades del tren, ya se habían comunicado desde la cabina de mando con la policía soviética, y se iniciaban desde Leningrado y Moscú, las indagaciones necesarias. Al escucharla, sospechábamos que el futuro del viaje de Mukdad iba a ser de una gran pobreza.

Los compañeros nos reunimos a la mañana siguiente en torno de un samovar –recipiente metálico en forma de cafetera alta, utilizado para la preparación del té- para tomar la infusión matutina y comentar los pormenores de la inaudita noche sin oscuridad en la que ocurrió el atraco al irakí. Ahí surgió la idea de aportar parte de nuestro estipendio al amigo despojado, para que tuviera aunque fuera “para sus cigarritos”.

El encargado de servir el té en el tren avisó en ruso que estábamos llegando a Leningrado. Buscamos a los intérpretes para que nos dijeran cuál era el mensaje del ruso gritón. Al pasar una puerta que dividía un vagón de otro, nos encontramos a un insomne intérprete que tallaba sus ojos tratando de eliminar cualquier muestra de desvelo y nos avisaba que al llegar a la “Venecia del norte”, como se le conoce también a Leningrado, Mukdad recibiría una gran sorpresa, pues ya habían detenido al ratero en Moscú y se habían realizado las operaciones necesarias para que el dinero y los documentos faltantes, le fueran repuestos al estudiante irakí.

Así operó en ese momento la policía, en la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, en la primera noche blanca del último verano de ese sistema que vería su fin a partir de la caída del muro de Berlín, en el mes de noviembre de 1989.

Yo mejor me voy con la música a otra parte con la canción “No voy en tren” de Charly García: No voy en tren, voy en avión/No necesito a nadie/A nadie alrededor. /No voy en tren, voy en avión/No necesito a nadie/A nadie alrededor.

martes, 17 de febrero de 2009

El escándalo de Téllez, sólo trajo a los reflectores a Salinas de Gortari en AÑO ELECTORAL

Carta abierta a Carlos Slim - DENISE DRESSER

Estimado Ingeniero: Le escribo este texto como ciudadana. Como consumidora. Como mexicana preocupada por el destino de mi país y por el papel que usted juega en su presente y en su futuro.

He leído con detenimiento las palabras que pronunció en el Foro Qué Hacer Para Crecer y he reflexionado sobre sus implicaciones.

Su postura en torno a diversos temas me recordó aquella famosa frase atribuida al presidente de la compañía automotriz General Motors, quien dijo: “Lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos”. Y creo que usted piensa algo similar: Lo que es bueno para Carlos Slim, para Telmex, para Telcel, para el Grupo Carso, es bueno para México. Pero no es así. Usted se percibe como solución cuando se ha vuelto parte del problema; usted se percibe como estadista con la capacidad de diagnosticar los males del país cuando ha contribuido a producirlos; usted se ve como salvador indispensable cuando se ha convertido en bloqueador criticable.

De allí las contradicciones, las lagunas y las distorsiones que plagaron su discurso, y menciono las más notables:

–Usted dice que es necesario pasar de una sociedad urbana e industrial a una sociedad terciaria, de servicios, tecnológica, de conocimiento. Es cierto. Pero en México ese tránsito se vuelve difícil en la medida en que los costos de las telecomunicaciones son tan altos, la telefonía es tan cara y la penetración de internet de banda ancha es tan baja. Eso es el resultado del predominio que usted y sus empresas tienen en el mercado. En pocas palabras, en el discurso propone algo que en la práctica se dedica a obstaculizar.

–Usted subraya el imperativo de fomentar la productividad y la competencia, pero a lo largo de los años se ha amparado en los tribunales ante esfuerzos regulatorios que buscan precisamente eso. Aplaude la competencia, pero siempre y cuando no se promueva en su sector.

–Usted dice que no hay que preocuparse por el crecimiento del Producto Interno Bruto; que lo más importante es cuidar el empleo que personas como usted proveen. Pero es precisamente la falta de crecimiento económico lo que explica la baja generación de empleos en México desde hace años. Y la falta de crecimiento está directamente vinculada con la persistencia de prácticas anticompetitivas que personas como usted justifican.

–Usted manda el mensaje de que la inversión extranjera debe ser vista con temor, con ambivalencia. Dice que “las empresas modernas son los viejos ejércitos. Los ejércitos conquistaban territorios y cobraban tributos”. Dice que ojalá no entremos a una etapa de Sell Mexico a los inversionistas extranjeros, y cabildea para que no se permita la inversión extranjera en telefonía fija. Pero al mismo tiempo usted, como inversionista extranjero en Estados Unidos, acaba de invertir millones de dólares en The New York Times, en las tiendas Saks, en Citigroup. Desde su perspectiva incongruente, la inversión extranjera se vale y debe ser aplaudida cuando usted la encabeza en otro país, pero debe ser rechazada en México.

–Usted reitera que “necesitamos ser competitivos en esta sociedad del conocimiento y necesitamos competencia; estoy de acuerdo con la competencia”. Pero al mismo tiempo, en días recientes, ha manifestado su abierta oposición a un esfuerzo por fomentarla, descalificando, por ejemplo, el Plan de Interconexión que busca una cancha más pareja de juego.

–Usted dice que es indispensable impulsar a las pequeñas y medianas empresas, pero a la vez su empresa –Telmex– las somete a costos de telecomunicaciones que retrasan su crecimiento y expansión.

–Usted dice que la clase media se ha achicado, que “la gente no tiene ingreso”, que debe haber una mejor distribución del ingreso. El diagnóstico es correcto, pero sorprende la falta de entendimiento sobre cómo usted mismo contribuye a esa situación. El presidente de la Comisión Federal de Competencia lo explica con gran claridad: Los consumidores gastan 40% más de lo que debieran por la falta de competencia en sectores como las telecomunicaciones. Y el precio más alto lo pagan los pobres.

–Usted sugiere que las razones principales del rezago de México residen en el gobierno: la ineficiencia de la burocracia gubernamental, la corrupción, la infraestructura inadecuada, la falta de acceso al financiamiento, el crimen, los monopolios públicos. Sin duda todo ello contribuye a la falta de competitividad. Pero los monopolios privados como el suyo también lo hacen.

–Usted habla de la necesidad de “revisar un modelo económico impuesto como dogma ideológico” que ha producido crecimiento mediocre. Pero precisamente ese modelo –de insuficiencia regulatoria y colusión gubernamental– es el que ha permitido a personas como usted acumular la fortuna que tiene hoy, valuada en 59 mil millones de dólares. Desde su punto de vista el modelo está mal, pero no hay que cambiarlo en cuanto a su forma particular de acumular riqueza.

La revisión puntual de sus palabras y de su actuación durante más de una década revela entonces un serio problema: Hay una brecha entre la percepción que usted tiene de sí mismo y el impacto nocivo de su actuación; hay una contradicción entre lo que propone y su forma de proceder; padece una miopía que lo lleva a ver la paja en el ojo ajeno e ignorar la viga en el propio.

Usted se ve como un gran hombre con grandes ideas que merecen ser escuchadas. Pero ese día ante los diputados, ante los senadores, ante la opinión pública, usted no habló de las grandes inversiones que iba a hacer, de los fantásticos proyectos de infraestructura que iba a promover, del empleo que iba a crear, del compromiso social ante la crisis que iba a asumir, de las características del nuevo modelo económico que apoyaría. En lugar de ello nos amenazó. Nos dijo –palabras más, palabras menos– que la situación económica se pondría peor y que ante ello nadie debía tocarlo, regularlo, cuestionarlo, obligarlo a competir. Y como al día siguiente el gobierno publicó el Plan de Interconexión telefónica que buscaría hacerlo, usted en respuesta anunció que Telmex recortaría sus planes de inversión.

Se mostró de cuerpo entero como alguien dispuesto a hacerle daño a México si no consigue lo que quiere, cuando quiere. Tuvo la oportunidad de crecer y en lugar de ello se encogió. Sin duda usted tiene derecho a promover sus intereses, pero el problema es que lo hace a costa del país. Tiene derecho a expresar sus ideas, pero dado su comportamiento es difícil verlo como un actor altruista y desinteresado que sólo busca el desarrollo de México.

Usted sin duda posee un talento singular y loable: sabe cuándo, cómo y dónde invertir. Pero también despliega otra característica menos atractiva: sabe cuándo, cómo y dónde presionar y chantajear a los legisladores, a los reguladores, a los medios, a los jueces, a los periodistas, a la intelligentsia de izquierda, a los que se dejan guiar por un nacionalismo mal entendido y aceptan la expoliación de un mexicano porque –por lo menos– no es extranjero.

Probablemente usted va a descalificar esta carta de mil maneras, como descalifica las críticas de otros. Dirá que soy de las que envidian su fortuna, o tienen algún problema personal, o una resentida. Pero no es así. Escribo con la molestia compartida por millones de mexicanos cansados de las cuentas exorbitantes que pagan; cansados de los contratos leoninos que firman; cansados de las rentas que transfieren; cansados de las empresas rapaces que padecen; cansados de los funcionarios que de vez en cuando critican a los monopolios pero hacen poco para desmantelarlos. Escribo con tristeza, con frustración, con la desilusión que produce presenciar la conducta de alguien que podría ser mejor. Que podría dedicarse a innovar en vez de bloquear. Que podría competir exitosamente pero prefiere ampararse constantemente. Que podría darle mucho de vuelta al país pero opta por seguirlo ordeñando. Que podría convertirse en el filántropo más influyente pero insiste en ser el plutócrata más insensible.

John F. Kennedy decía que las grandes crisis producen grandes hombres. Lástima que, en este momento crítico para México, usted se empeña en demostrarnos que no aspira a ser uno de ellos.

http://www.proceso.com.mx/opinion_articulo.php?articulo=66406



viernes, 13 de febrero de 2009

Partida secreta y transparencia


Teresa Carreón

La periodista Carmen Aristegui dio a conocer en su noticiero una nota que será una bomba para el secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Téllez.

Aristegui difundió una grabación que accidentalmente se realizó en la que Téllez afirma que Carlos Salinas de Gortari “se robó la mitad de la partida secreta” que operaba durante su mandato. Algo debe saber el actual Secretario de Comunicaciones, ya que durante el sexenio de Salinas él se desempeñaba como Subsecretario de Agricultura, además de haber sido uno de los principales asesores en política económica de ese gobierno.

Resulta que la señora Diana Isabel Pando, presentó la grabación que quedó registrada en su teléfono celular, ya que al ser amiga muy cercana de Téllez, éste se comunicaba diariamente con ella y en noviembre de 2006, al pasar un fin de semana en Cancún con su esposa y una pareja de amigos, se comunicó con la señora Pando, encontrándose apagado el celular de ésta, y olvidando Téllez apagar su propio celular siguió conversando con sus amigos, por lo que en el buzón del celular de Pando se grabó, lo que hoy se presenta como evidencia del robo en mención. Diana Isabel Pando atribuye a un “mal karma” el hecho de que exactamente en el momento que se tocaba ese tema, se haya grabado la evidencia señalada.

Una vez concluido el viaje, Téllez se comunicó con “su peor es nada” (Pando dixit) y al comentarle su descuido, Téllez le exigió hasta por e-mail, eliminar dicha conversación de su teléfono celular, “ya que lo podría meter en serios problemas y poner en riesgo su carrera política”.

Como la señora Pando no borró esa información, y con temor de posibles represalias de Luis Téllez, en 2007 se comunicó con el propio Carlos Salinas de Gortari, a su casa de Londres. Al día siguiente de una escueta conversación con el ex presidente, la señora Pando recibió una amenaza en la que le decía su representante, el licenciado Ricardo Larios, que si difundía la información “no vivirá para escribirla”, haciendo alusión a su profesión de escritora.

Con gran habilidad de parte de la señora Pando –no sólo para conseguir conversar telefónicamente con un ex presidente-, contestó a la advertencia proveniente de un ex presidente, que ella estaba grabando dicha conversación, a lo que el licenciado Larios se limitó a cortar la comunicación.

Después de escuchar la historia narrada por Pando y presentada por Aristegui, recordamos que desde 1948, con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se abrieron las posibilidades para exigir el acceso a la información y la petición de transparencia que se determinó por ley en 2002. Los resultados a partir de la legislación han sido la presión al gobierno para que publique su información, luego de haberla estandarizado, así como la respuesta a solicitudes específicas del público.

El problema es que se ha quedado corta, ya que la atención se ha centrado en la publicación de la información, más que a la promoción de la cultura de acceso a la información que conduzca a la rendición permanente de cuentas, así hasta el trabajo del presidente Calderón se ha simplificado reduciéndose al envío de su informe anual a las cámaras legislativas para su análisis.

Pero no nada más la noticia presentada por Aristegui demuestra el latrocinio ejercido por la gente de poder –de cualquier partido- a los recursos públicos, que actualmente son muy escasos, también manifiesta que algunos pueden hacer lo que sea, en este país, ya que al fin y al cabo, no va a pasar nada.

Mejor yo me voy con la música a otra parte, con la canción de Joan Manuel Serrat, “Detrás está la gente” Detrás de los héroes y de los titanes, /detrás de las gestas de la humanidad /y de las medallas de los generales. /Detrás de la Estatua de la Libertad. /Detrás de los himnos y de las banderas. /Detrás de la hoguera de la Inquisición. /Detrás de las cifras y de los rascacielos. /Detrás de los anuncios de neón. /Detrás, esta la gente /con sus pequeños temas, /sus pequeños problemas, /sus pequeños amores. /Con sus pequeños sueldos, /sus pequeñas campañas, /sus pequeñas hazañas, /y sus pequeños errores.

viernes, 6 de febrero de 2009

ELBA ESTHER Y ¡QUE VIVA LA FAMILIA!

Teresa Carreón

La maestra Elba Esther Gordillo salió el fin de semana pasado hacia la India. Pocos saben qué la lleva hacia esas lejanas tierras. Seguramente, pasará 15 días reflexionando acerca de las actividades que le esperan a su regreso. Y cómo no hacerlo, si antes de emprender el vuelo hacia el oriente, ha debido mover las piezas del enorme tablero del juego político que lleva años jugando sola. Con ello, le aseguró ya una curul en la Cámara de Diputados a su nieto favorito, René Fujiwara Montelongo, quien figura en el primer lugar de la lista de candidatos plurinominales del Panal.

El joven de 24 años de edad es hijo de la diputada federal también por el Panal, Maricruz Montelongo Gordillo y de René Fujiwara Apodaca, quien actualmente se desempeña como director de Atención al Derechohabiente del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), uno de los feudos de Elba Esther en el gobierno de Felipe Calderón.

Además de garantizarle un puesto de mucho sueldo y poquísimo esfuerzo a su nieto, lo hizo también para Vladimir Ramos Cárdenas quien es el novio de la diputada saliente, Mónica Arriola, hija de la maestra y Francisco Arriola.

Lo anterior puede parecerle ventajoso a cualquier ciudadano que por méritos propios considere su futuro en la política mexicana, sin embargo, inmersos como estamos en una de las peores crisis económicas que tengamos memoria, sale a la luz el salario de la líder vitalicia Elba Esther Gordillo: 21 mil pesos, cantidad que cobra al mes por la plaza que ocupa como directora de primaria y otra como maestra, aunque es sabido que no pisa un salón de clases desde hace 17 años – nos preguntamos ¿dónde estarán sus alumnos actualmente?-.

La mentada maestra tendrá que darnos la receta para hacer ahorros destinados a viajar en plena crisis económica mundial, además de saber cómo pasar su residencia de la zona proletaria de la colonia Aurora de ciudad Nezahualcóyotl, a una residencia en San Diego, California, en donde tiene anclado un yate de 30 millones de pesos.

Los maestros disidentes la han acusado de ser una millonaria que posee al menos diez lujosas propiedades que van desde Bosques de las Lomas, Coyoacán, Polanco, hasta San Diego, California, Estados Unidos y París, Francia, costeadas por una bolsa mayor a los 150 millones mensuales que deben ingresar a las arcas gremiales.

Sin considerar el proyecto de sindicato democrático que en el discurso describió Elba Esther Gordillo, durante el Primer Congreso Nacional Extraordinario de Tepic, Nayarit en 1990, en el que terminó por imponer de manera grotesca su liderazgo vitalicio y la creación de la figura de Presidenta del CEN del SNTE, con lo cual configuró un pulpo político en cuyos tentáculos se mueve una red de operadores (alrededor de 50 mil), distribuidos impecablemente en todo el territorio nacional y perfectamente dotados con recursos públicos (muchas gracias por su contribución, amable lector), cuya eficaz función es promover el voto a favor de sus candidatos y servir de cuenta boletas en las casillas electorales.

Ese es su verdadero peso en la contienda electoral: poner esa maquinaria al servicio de sus aliados para abastecerlos del tan ansiado voto, y por ende, del triunfo. ¿Cuál será su ganancia? Dependiendo de los resultados en las casillas, los agradecidos políticos otorgarán a la maestra y en consecuencia, a su familia y amigos, los puestos que ella furiosamente les exija.

Por ello, nos explicamos la conducta obsequiosa hacia la dirigente por parte del presidente Felipe Calderón, ya que por ser su más entrañable aliada, ha contado desde el sexenio pasado y lo que va del presente, con innumerables privilegios, influencia y poder.

Como ciudadanos sólo nos resta decidir con nuestro voto, si refrendaremos los privilegios de esta líder sindical, a sabiendas que al hacerlo, concedemos la razón a quienes creen que este país, México, no tiene ya remedio.

Por eso, mejor me voy con la música a otra parte con la canción “Burundanga” en voz de Celia Cruz: Songo le dio a Borondongo /Borondongo le dio a Bernabé /Bernabé le pego a Muchilanga le echó a Burundanga /les hinchan los pies / ¿Por qué fue que Songo le dio a Borondongo? /Porque Borondongo le dio a Bernabé / ¿por qué Borondongo le dio a Bernabé? / Porque Bernabé le pego a Muchilanga / ¿por qué Bernabé le pego a Muchilanga? / Porque Muchilanga le echó a Burundanga / ¿por qué Muchilanga le echó a Burundanga? / Porque Burundanga le hinchan los pies /Eh! que lío /Abambelé?... /¡¡¡Burundanga!!!